domingo, 11 de agosto de 2024

Cáncer de esófago

 Autor/a: Sri G Thrumurthy, M Asif Chaudry , Sasha S D Thrumurthy, Muntzer Mughal BMJ 2019;366:l4373

Lo que es necesario saber

  La incidencia de cáncer esofágico continúa aumentando en los países

  Los hombres tienen más del doble de probabilidades de verse afectados que las mujeres

  Los dos subtipos histológicos principales son el adenocarcinoma (vinculado a la obesidad y el reflujo gastroesofágico [ERGE]) y el carcinoma de células escamosas (vinculado al consumo de alcohol y tabaco)

  El reflujo es común en la enfermedad temprana; la disfagia y la odinofagia son comunes en la enfermedad localmente avanzada o tardía

  La investigación óptima es la endoscopia digestiva alta con biopsia del tejido sospechoso

Actualmente, el cáncer de esófago es la sexta causa de muerte más común asociada al cáncer en todo el mundo.

La incidencia global de la enfermedad ha aumentado significativamente en las últimas 4 décadas. Considerada por regiones, la más elevada se halla en Asia oriental,  pero comparando por países, el Reino Unido sigue siendo el primero en la lista.

Este artículo está dedicado especialmente al adenocarcinoma de esófago y de la unión gastroesofágica, ya que las similitudes fisiopatológicas y clínicas que tienen con el “cáncer de esófago”·permite estadificarse y manejarse como entidades similares (la estadificación del cáncer gástrico es diferente.

Durante la última década, la mayor práctica de la derivación precoz de los pacientes con sospecha de cáncer de esófago ha mejorado la detección en estadio temprano, que es una enfermedad curable. Junto con las nuevas terapias endoscópicas y las estrategias terapéuticas perioperatorias, las tasas de supervivencia en general también han mejorado.

¿Qué es el cáncer de esófago?

El cáncer de esófago se refiere a los tumores que se originan en la mucosa esofágica, que pueden progresar localmente hasta involucrar la submucosa subyacente y la capa muscular, invadiendo eventualmente las estructuras adyacentes, como el árbol traqueobronquial, el nervio laríngeo recurrente, la aorta torácica o el diafragma.

El adenocarcinoma y el carcinoma de células escamosas representan más del 95% de todos los casos de cáncer de esófago en todo el mundo. Los casos restantes pueden atribuirse a subtipos histológicos como el carcinoma de células pequeñas, el sarcoma, el linfoma, el melanoma y el coriocarcinoma, pero son raros, incluso en los centros terciarios.

El carcinoma de células escamosas del esófago, que a menudo se asocia con el consumo de alcohol y tabaco y afecta principalmente al esófago superior y medio, fue el cáncer esofágico más común en los años sesenta. Sin embargo, el aumento en el mundo desarrollado de la ERGE) y la enfermedad del esófago de Barrett en los hombres jóvenes por lo demás sanos, ha contribuido al adenocarcinoma esofágico, siendo ahora el subtipo más común en todo el oeste de Europa y América del Norte.

Los cánceres del esófago inferior y de la unión gastroesofágica son típicamente adenocarcinomas, y a menudo se asocian con ERGE, esófago de Barrett, alto índice de masa corporal y sexo masculino.

Las metástasis de ambos subtipos de cáncer ocurren típicamente en los ganglios linfáticos periesofágicos, hígado y pulmones.

Factores de riesgo

La mayoría de los factores de riesgo se aplican a todas las formas de cáncer de esófago, pero algunos son específicos de ciertos subtipos.

Edad

La incidencia de cáncer de esófago aumenta considerablemente más después de los 45 años; la mayor incidencia global se observa en personas >85 años. Más del 85% de los casos involucra a personas >55 años. La incidencia pico es en varones de 85 a 89 años, mientras que en las mujeres alcanza su máximo después de los 90 años.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico

Un estudio de casos y controles con 1.428 sueco sugirió la existencia de una relación entre la gravedad, la duración de los síntomas y la frecuencia de los síntomas de reflujo con el riesgo de adenocarcinoma esofágico.

Esófago de Barrett

Un estudio de 1.028 pacientes con esófago de Barrett de dinamarqués reveló una incidencia de 1,2 casos/1.000 personas-años y concluyó que las personas con esófago de Barrett tienen un riesgo relativo de desarrollar adenocarcinoma, de 11,3 con un riesgo de 0,12/año. Otro estudio reveló que la inactivación de ciertos genes puede estar asociada con la progresión del esófago de Barrett a la displasia o el cáncer.

Las lesiones premalignas, como las displásicas de alto grado y los cánceres del esófago tempranos se encuentran hasta en el 40% de las personas con esófago de Barrett displásico. Si bien el riesgo del esófago de Barrett sin displasia que evoluciona hacia el cáncer es aproximadamente 0,33%, en los individuos con lesiones displásicas de alto grado se eleva al 10%.

La guía actual de la European Society of Gastrointestinal Endoscopy recomienda la vigilancia endoscópica de la mucosa de Barrett sin displasia: 1 vez/5  años cuando se halla mucosa de Barrett de 1-3 cm de longitud y, 1 vez/3 años cuando la mucosa de Barrett es de 3-10 cm de largo.

Índice de masa corporal (IMC)

Un estudio de cohorte de 120.852 pacientes en los Países Bajos reveló que, en comparación con las personas con un IMC de 20,0-24,9, las personas con IMC de 25,0-29,9 tenían un riesgo relativo de cáncer esofágico de 1,40, y aquellos con IMC >30, tenían un riesgo relativo de 3,96.

Esta asociación fue previamente atribuida al aumento de la ERGE en personas obesas, pero estudios basados en la población han confirmado que el riesgo atribuido al IMC existe independientemente del reflujo.

Del mismo modo, un estudio de casos y controles en Suecia halló que las personas con IMC >30 tenían más probabilidades de desarrollar adenocarcinoma esofágico que las personas con un IMC <22.

Sexo masculino

En todo el mundo, los hombres tienen una fuerte preponderancia para el cáncer de esófago (proporción hombre/mujer de 2,4: 1) que no se puede atribuir a factores de riesgo como la ERGE y la obesidad (que tienen una distribución uniforme entre ambos sexos).

Sin embargo, hay una variación global significativa en la incidencia, con tasas en los hombres que van desde 170/1.000.000 en Asia oriental a 8/1.000.000 en África occidental. Del mismo modo, las tasas en mujeres van desde 78/1.000.000 en África oriental a 2/1.000.000 en Micronesia/Polinesia.

Dieta

Una revisión epidemiológica global de 47 estudios multimodalidad mostró que el mayor consumo de verduras y frutas (50 g/día) redujo el riesgo de cáncer esofágico en aproximadamente un 20%. Esto coincidió con los datos de un estudio norteamericano, que también mostró que el 28, 7% de los casos de carcinoma de esófago de células escamosas y el 15,3% de los casos de adenocarcinoma esofágico habían tenido una baja ingesta de frutas y verduras.

Los autores expresan que no se sabe si atribuirlo a las propiedades antioxidantes. También se ha demostrado el efecto sinérgico del tabaquismo y la ingesta excesiva de alcohol.

Virus del papiloma humano (VPH)

Un metaanálisis de estudios de observación realizados en Asia, Europa, América del Norte, África del Sur, Oriente Medio y Australia en 2.638 pacientes reveló que la infección con el VPH aumentó el riesgo de carcinoma de células escamosas del esófago.

Presentación

La ubicación, estadio y subtipo histológico tumoral pueden influir en el modo de presentación. Debido a la distensibilidad de la pared esofágica y a su capacidad para acomodarse el paso del bolo alimenticio, los pacientes con cánceres esofágicos en su primeras etapas (0 a II) pueden no manifestar síntomas notables.

La mitad de los individuos con cáncer de esófago se presentan con la enfermedad en sus etapas tardías (III y IV) ? los síntomas de presentación más comunes en estas etas son la disfagia y la odinofagia.

El reflujo y la dispepsia son síntomas de presentación más comunes en las primeras etapas del adenocarcinoma. En los pacientes con enfermedad localmente avanzada, la disfagia precede a la pérdida de peso severa.

Los pacientes con tumores en el esófago superior avanzados (típicamente el carcinoma de células escamosas) también pueden presentarse con voz ronca (por compresión tumoral del nervio laríngeo recurrente), mientras que aquellos con afectación del nervio frénico pueden presentar con hipo.

La tos paroxística o posprandial puede indicar la presencia de una fístula esófago-bronquial o esófago-traqueal, secundaria a la invasión localmente avanzada del tumor.

En cualquier paciente que se presenta con reflujo, disfagia, dispepsia o regurgitación hay que considerar los principales diagnósticos diferenciales, que figuran en la siguiente tabla.

Diagnósticos diferenciales comunes del cáncer de esófago

Patología

Manifestaciones clínicas diferenciales

Investigaciones diferenciadoras

Esófago de Barrett benigno

 • Reflujo de larga duración

 • Disfagia (rara)

  La gastroscopia y la biopsia diferencian la estenosis de Barrett benigna, la metaplasia intestinal benigna, la displasia y el cáncer invasivo.

Estrechez péptica benigna

  Reflujo crónico

  Disfagia de lenta progresión

  La gastroscopia confirma la estenosis de apariencia benigna.

Acalasia

  Larga historia de regurgitación.

  No hay historia de reflujo

  Puede ser clínicamente indistinguible del cáncer de  esófago

  El trago de sustancia de contraste revela el típico defecto de llenado del "pico de pájaro"

  Para diferenciar la acalasia de la seudoacalasia * (que puede imitar a la acalasia clínica y radiológica), la gastroscopia es vital para evaluar la mucosa y hacer la biopsia

  La gastroscopia de la acalasia temprana a menudo se informa como "normal" debido a su baja sensibilidad para la acalasia

  La manometría esofágica revela una relajación incompleta en el esfínter esofágico mucosa.

*La seudoacalasia se refiere a una dilatación del esófago similar a la acalasia secundaria al estrechamiento esofágico distal por causas distintas a la denervación primaria. Estas causas incluyen malignidad (típicamente cáncer gástrico submucoso) con extensión esofágica

 

Sin embargo, es importante que todos los pacientes que cumplen con los criterios de derivación del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) por sospecha el cáncer esofágico sean remitidos al especialista para la realización de una endoscopia gastrointestinal superior.

 

National Institute for Health and Care Excellence (NICE).Criterios de derivación del paciente ante la sospecha de cáncer esofágico

Criterios de derivación urgente

Para gastroscopia de acceso directo a realizarse dentro de las 2 semanas.

    • Disfagia 

    • Edad ≥55 años con pérdida de peso y cualquiera de los siguientes:

             - Dolor abdominal superior

             - Reflujo

             - Dispepsia

Criterios de derivación no urgente

Para gastroscopia de acceso directo.

     Hematemesis 

     Edad ≥55 años con cualquiera de los siguientes:

- Dispepsia resistente al tratamiento.

- Dolor abdominal superior y anemia.

- Aumento del recuento de plaquetas con náuseas, vómitos, pérdida de peso, reflujo, dispepsia, o dolor abdominal superior

Náuseas o vómitos con pérdida de peso, reflujo, dispepsia o superior, dolor abdominal

                

 
 Diagnóstico

El cáncer de esófago se diagnostica inicialmente mediante la gastroscopia con biopsia del tejido sospechoso. La gastroscopia está indicada para los pacientes sintomáticos con factores de riesgo.

Considerar también derivar a los pacientes sintomáticos que no cumplen con los criterios, con el fin de recibir la opinión del especialista. Los especialistas considerarán la investigaciones para caracterizar endoscópicamente el cáncer de esófago ya diagnosticado.

Investigaciones concertadas por los especialistas para profundizar las características del cáncer de esófago diagnosticado endoscópicamente.

  Tomografía computarizada (TC): se utiliza para la estadificación TNM (invasión tumoral, afectación ganglionar, metástasis)

  Imagen de resonancia magnética: puede confirmar la naturaleza de la lesiones dudosas que no pueden ser completamente caracterizadas en la TC.

 • Tomografía por emisión de positrones con TC (PET-TC): detecta metástasis distantes no evidentes en la estadificación de la TC sola.

 • Ecografía endoscópica: brinda la caracterización loco-regional más precisa de la enfermedad y puede ser utilizada junto con la aspiración con aguja fina, para estadificar los ganglios indeterminados en la vecindad tumoral.

  Diagnóstico laparoscópico: es un complemento de la estadificación para excluir las metástasis peritoneales que pueden no haber sido evidentes en la PET-TC.

 
  Prevención

El consenso global de expertos sugiere que, aunque la reducción de la grasa total, la grasa saturada y el colesterol de la dieta reduce el riesgo de adenocarcinoma esofágico, la evitación del alcohol y del tabaco es probablemente el mejor medio para reducir el riesgo de cáncer esofágico.

Los organismos de salud pública también podrían considerar la profilaxis a través de los programas de vacunación contra el VPH, en regiones con una elevada incidencia de cáncer de células escamosas esofágicas.

 Farmacología

Hay varias hipótesis de que ciertos agentes farmacológicos pueden ayudar a prevenir el desarrollo de cáncer esofágico, como la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos. Coincidentemente, un estudio más recientemente, un estudio de casos y controles publicado en 2015 con 637 participantes sostiene que el uso regular de aspirina o AINE reduce el riesgo de esófago de Barrett1.

Un metaanálisis publicado en 2012 también informa que las estatinas reducen el riesgo de cáncer esofágico mientras que ensayo controlado aleatorizado multicéntrico de 2018 menciona la falta de beneficio de dosis elevadas de esomeprazol sobre la incidencia de adenocarcinoma de esófago.

 Cribado

La guía de la British Society of Gastroenterology informa que el cribado del cáncer esofágico está indicado en pacientes con esófago de Barrett, para detectar las lesiones premalignas y los cánceres precoces.

La guía también establece que no se justifica el cribado en las personas de las población general con síntomas de reflujo, debido a la incidencia relativamente baja de cáncer de esófago en relación con la alta prevalencia de la ERGE en general.

La guía del North America’s National Cancer Institute afirma que la detección endoscópica del reflujo en la población general resultaría en una reducción insignificante de la mortalidad de cáncer de esófago, con una morbilidad indebida conferida por el riesgo relacionado con la endoscopia.

Sin embargo, se está considerando la detección no invasiva del cáncer de esófago en la población general. El ensayo BEST2, multicéntrico, publicado en 2017, evaluó el uso de una cápsula endoscópica gastrointestinal (gastroscopia) con un dispositivo para tomar muestras del esófago (el Cytosponge), obviando potencialmente la necesidad de una evaluación endoscópica en pacientes de bajo riesgo con esófago de Barrett.

Resumen y comentario objetivo: Dra. Marta Papponetti

Cáncer de pulmón

Autor/a: ichard D Neal, professor of primary care medicine, William Hamilton, professor of primary care diagnostics, Trevor K Rogers, consultant respiratory physician Lung cancer BMJ 2014;349:g6560

 Puntos principales

  • Sospechar cáncer de pulmón en todos los pacientes en situación de riesgo (edad, tabaquismo, enfermedad pulmonar obstructiva crónica), con un nuevo síntoma respiratorio o un síntoma no respiratorio atípico, incluso si parecen por lo demás en buen estado de salud.
     
  • Considere la posibilidad de cáncer de pulmón en los no fumadores con síntomas sospechosos, especialmente ante hemoptisis y síntomas múltiples.
     
  • La radiografía de tórax es barata, fácil, ampliamente disponible y relativamente libre de daño, pero puede ser falsamente negativa. Tener un bajo umbral para repetir estudios o derivar a la opinión de especialistas (o considerar a la tomografía computada si está disponible) si hay sospechas de diagnóstico.
     
  • Tratar de diagnosticar a los pacientes lo antes posible para optimizar la probabilidad de curación y el tratamiento contra el cáncer activo.

Viñeta clínica
Un paciente de 65 años, ex fumador, con un una historia de 20 años paquetes por año y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) consulta a su médico general debido a los síntomas torácicos que empeoran durante  las últimas tres semanas, con aumento de la disnea y producción de esputo verde, y un sentimiento de estar "sin color". Síntomas semejantes  anteriores han sido tratados con antibióticos y esteroides con buenos resultados. En el examen su temperatura es normal, su ritmo cardíaco es de 88 latidos / min, la frecuencia respiratoria es de 16 respiraciones / min, y la saturación de oxígeno es del 94% al aire. Tiene manchado los dedos con tabaco, pero no dedos en palillos de tambor ni evidencia de pérdida de peso. Se auscultan estertores crepitantes y sibilancias dispersas en los pulmones. Después del tratamiento con antibióticos y esteroides no se siente mejor, y después otras dos consultas se realiza una radiografía de tórax, donde se informó una lesión sospechosa de cáncer de pulmón.

¿Qué tan común es?

En 2011, había 43 463 nuevos casos de cáncer de pulmón en el Reino Unido, por lo que es el segundo cáncer más común y representa el 13% de toda la nueva canceres.1

La tasa bruta de incidencia es de 77 casos de cáncer por cada 100 000 hombres en el Reino Unido, y el 61 por 100 000 entre las mujeres.

En la mayoría de los casos hay antecedentes de tabaquismo y la incidencia aumenta con la edad.

Los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica tienen cerca de cuatro veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la padecen (riesgo 1% / año).2

El cáncer de pulmón representa el 22% de las muertes por cáncer en el Reino Unido. Un médico general verá alrededor de un nuevo diagnóstico de cáncer de pulmón cada año en promedio.


Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón se refiere a tumores primarios de pulmón y se clasifican histológicamente inicialmente como cáncer de pulmón de células pequeñas o cáncer de pulmón de células no pequeñas, ya que estos dos tipos se comportan de manera muy diferente. Las principales formas de los de células no pequeñas son: escamosos, adenocarcinomas y grandes cánceres neuroendocrinos.

Esta subdivisión se ha vuelto más importante con el advenimiento de la quimioterapia adaptada para la enfermedad avanzada basada en el subtipo de células no pequeñas y en los fármacos biológicos para algunos adenocarcinomas. Estos incluyen inhibidores de la tirosina quinasa en la sensibilización de los tumores con mutaciones en el receptor del factor de crecimiento epidérmico y, aún más recientemente, los inhibidores de la cinasa del linfoma anaplásico.

¿Por qué pasa desapercibido?

El cáncer de pulmón es más difícil de diagnosticar que la mayoría de otros tipos de cáncer por lo que el diagnóstico a menudo se retrasa. Existe evidencia a partir de estudios de cohortes bien realizados recientes acerca de que:

  1. Un tercio de los pacientes consultó a su médico de cabecera sobre un problema de salud causado por el cáncer tres o más veces antes de la derivación (el tercero más alto de los 18 tipos de cáncer reportados).3
     
  2. El intervalo de diagnóstico medio (tiempo desde la primera presentación hasta el diagnóstico) es de 112 días (rango intercuartil 45-251), el segundo más alto de los 15 tipos de cáncer reportados.4
     
  3. El intervalo medio de atención primaria (el tiempo desde la primera presentación a la derivación) es de 14 días (3-40) (sólo el mieloma tiene una espera más alta) y aumenta con un número creciente de consultas pre-derivación al especialista.
     
  4. Treinta y nueve por ciento de los cánceres de pulmón se presentan como una emergencia (un marcador de malos resultados) -sólo cánceres del cerebro y el páncreas son más altos.5
     
  5. El diagnóstico puede pasarse por alto inicialmente debido a la falta de un claro "síntoma específico,6 al "ruido" sintomático que resulta de la EPOC y otras comorbilidades,7 8 a las radiografías de tórax que se informaron como normales o benignas,9 a la presentación con síntomas no respiratorios o atípicos o factores del paciente (como el retraso en la consulta o en la derivación).

¿Por qué es importante?

En general, el cáncer de pulmón tiene un mal pronóstico. Los intervalos de diagnóstico están asociados con un aumento de la mortalidad,10 con menor número de pacientes susceptibles de beneficiarse de los tratamientos curativos.

También puede haber morbilidad y mejor calidad de vida desde el diagnóstico más oportuno, aunque esto no ha sido demostrado. Ciertamente, el diagnóstico tardío crea enormes desafíos para los pacientes y sus familias en llegar a un acuerdo con el diagnóstico, la planificación de sus nuevas circunstancias, y la resolución de sus asuntos personales. No es raro que los pacientes que se presenten por primera vez como una emergencia médica y luego mueran en el hospital.5


¿Cómo se diagnostica?

"En el 10% de los pacientes posteriormente diagnosticados con cáncer de pulmón, la radiografía inicial se informó como normal"

La radiografía de tórax es la investigación principal que lleva al diagnóstico. En aproximadamente el 10% de los pacientes posteriormente diagnosticados con cáncer de pulmón, la radiografía inicial se informó como normal, y las anormalidades indeterminadas se encuentran en un 13%.9

La tomografía computada se utiliza en gran medida en la práctica del especialista, ya sea cuando la radiografía es negativa pero el cáncer es todavía sospechoso o cuando la radiografía muestra alguna anormalidad.

A continuación, se llevan a cabo más pruebas invasivas para proporcionar un diagnóstico histológico. Por lo tanto, la identificación en la atención primaria, donde se presentan inicialmente la mayoría de los pacientes  es un sitio bisagra para la identificación de las características que impulsan a solicitar una radiografía de tórax o que requieren investigación del especialista incluso si la radiografía es normal, como ante síntomas de hemoptisis persistente en un fumador de más edad.11 Por lo tanto, nos concentramos en las características que pueden provocar una solicitud de la radiografía de tórax.

Una revisión sistemática reciente coteja cinco informes de atención primaria de síntomas cáncer de pulmón con valor predictivo positivo (VPP, que expresan el riesgo de cáncer numéricamente)6: tos 0,4% en dos estudios, pérdida de peso: 1.1% y 6.1% en dos estudios , y pérdida del apetito 0,9% y el 4,7% en dos estudios.

La característica clásica del cáncer de pulmón, la hemoptisis, tuvo un VPP de 2.4 a 7.5%. Sin embargo, sólo una minoría de los pacientes de atención primaria con cáncer de pulmón reportaron hemoptisis.11 El valor predictivo positivo aumentó con la edad, el tabaquismo actual, y la presencia de síntomas múltiples o persistentes.11 12 13

Se han creado tres algoritmos para el diagnóstico de cáncer de pulmón: el más simple, una herramienta de evaluación de riesgo, ofrece valor predictivo positivo por pares de síntomas o por síntomas repetidos, estratificados en los fumadores y no fumadores. En un antes y después del estudio, el uso de la herramienta fue acompañado por el aumento de las solicitudes de la radiografía de tórax y del diagnóstico del cáncer de pulmón, incluyendo etapa temprana.14

El Q-cáncer y un segundo algoritmo son ecuaciones multivariables que incorporan datos sobre factores de riesgo, así como los síntomas.12 13 Su rendimiento teórico es bueno, pero no hay informes de rendimiento real que estén disponibles. Las herramientas de evaluación de riesgo y el Q-cáncer se han incorporado en todos los sistemas de software de las clínicas de atención primaria en el Reino Unido y se puede programar para advertir al médico de cabecera una vez que se ha estimado el riesgo de cáncer de pulmón por encima de un umbral acordado.

Los pacientes que se presentan con síntomas recomendadas por el Instituto Nacional para la Salud y Atención de Excelencia (NICE) para la investigación tienen tiempos más cortos para el diagnóstico en comparación con los que no tienen estos síntomas.4 15 Esto refleja posibles diagnósticos alternativos para los pacientes de "bajo riesgo pero no sin riesgo" con síntomas tales como tos, además de las presentaciones atípicas, especialmente con metástasis.


¿Cómo se gestiona?

El tratamiento en el Reino Unido se basa en la guía NICE y depende del tipo histológico, del estadio de la enfermedad, de la condición física, del estado funcional y las preferencias del paciente.16 El diagnóstico histológico se consigue comúnmente mediante la broncoscopía, a veces con el uso de la ecografía endobronquial o imágenes guiadas de biopsia con aguja.

En el cáncer de células no pequeñas, si el tumor aparece localizado en la tomografía computarizada de diagnóstico, la estadificación es necesaria mediante una tomografía computarizada por emisión de positrones para establecer la elegibilidad para el tratamiento curativo. Cuando la enfermedad está localizada y el paciente tiene reserva fisiológica adecuada, la cirugía es el tratamiento de elección.

Si el tumor no es resecable, la radioterapia es una opción radical alternativa. La radioterapia estereotáctica ablativa está cada vez más disponible como una opción curativa en los pacientes con tumores periféricos.

El tratamiento multimodalidad puede aumentar las tasas de curación y debe ser considerado en pacientes más aptos. Cuando el tratamiento radical no es posible en el cáncer de células no pequeñas y el estado funcional es bueno, la quimioterapia puede mejorar la esperanza de vida y el control de los síntomas. Son altamente eficaces los agentes biológicos que están ahora disponibles para la minoría de los adenocarcinomas que llevan mutaciones específicas sensibilizantes.

Para el cáncer de células pequeñas localizado, la quimiorradioterapia se puede dar con intención curativa, y la quimioterapia tiene valor pronóstico y paliativo en los pacientes restantes, siempre que estén lo suficientemente en forma.

La gran mayoría de los pacientes que se presentan con enfermedad avanzada de cualquier tipo histológico se pueden beneficiar de tratamientos paliativos, incluyendo la radioterapia y los cuidados paliativos del especialista. Sin embargo, las tasas de resección están mejorando,17 y hay signos alentadores de que las primeras iniciativas de diagnóstico, tales como el uso de herramientas de evaluación de riesgo, puedan tener beneficios especialmente en la reducción del número de admisiones de emergencia.14

Cáncer de mama

 Autor/a: Dr. Matsen CB, Neumayer LA JAMA Surg 2013; 148(10): 971-979

Introducción

El cáncer de mama es el cáncer más comúnmente diagnosticado en la mujer en los Estados Unidos y el segundo más letal [1]. Una de cada 8 mujeres será diagnosticada con cáncer de mama durante el transcurso de su vida. El manejo quirúrgico del cáncer de mama continúa evolucionando y sigue siendo un componente clave del tratamiento y la curación.

Esta revisión intenta brindar un panorama sobre el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las pacientes con cáncer de mama para el cirujano general.

Factores de riesgo

Muchos factores de riesgo para el desarrollo del cáncer de mama han sido identificados [2]. La herramienta más comúnmente usada para la evaluación del riesgo es la Breast Cancer Assessment Tool (modelo Gail), desarrollada por el National Cancer Institute y el National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project (NSABP) [3], que ha sido recientemente actualizada para estimar mejor el riesgo para las mujeres afroamericanas, de las islas del Pacífico e hispanas [4-6]. Incluye edad, raza, biopsia mamaria previa y resultados, edad de la menarca, edad al momento del primer parto vivo y parientes de primer grado con cáncer de mama. Esta herramienta puede ayudar como guía para la toma de decisión clínica y asistir para formular recomendaciones personalizadas (http://cancer.gov/bcrisktool/).

La quimioprevención con tamoxifeno o clorhidrato de raloxifeno debería ser considerada para todas las pacientes con carcinoma lobular in situ, hiperplasia ductal atípica, un modelo Gail de riesgo mayor que 1,7% o mutaciones BRCA1 (113705 OMIM) y BRCA2 (600185 OMIM).

El ensayo STAR (Study of Tamoxifen and Raloxifene) mostró que ambos, el tamoxifeno y el raloxifeno, reducen el riesgo de cáncer mamario invasor en un 50%, pero sólo el tamoxifeno ha probado que reduce el riesgo del desarrollo del carcinoma ductal in situ (CDIS) [7-9].

El carcinoma lobular in situ y la hiperplasia lobular atípica son conocidos colectivamente como neoplasia lobular [10]. La neoplasia lobular es un hallazgo histológico de atipia celular, que confiere un riesgo de 8 a 10 veces mayor para el desarrollo del cáncer mamario invasor, en cada mama [11]. Las mujeres con carcinoma lobular in situ deberían ser consideradas para el tratamiento con tamoxifeno, que ha demostrado reducir el riesgo en un 56% [12].

La hiperplasia ductal atípica es una lesión premaligna que confiere un riesgo de 4 a 5 veces mayor para el cáncer de mama. La quimioprevención con tamoxifeno es efectiva, reduciendo el riesgo en un 86%.

Las mutaciones genéticas conocidas se encuentran en el 5% de las mujeres con cáncer mamario familiar e incluyen los genes de alta penetración TP53 (síndrome de Li-Fraumeni) (191170 OMIM), PTEN (síndrome de Cowden) (601728 OMIM) y las mutaciones BRCA, así como muchos genes de baja penetración [13]. De esos, las mutaciones genéticas del BRCA son las más prominentes. Otro 10% de los cánceres son familiares, sin mutación genética conocida [14].

La National Comprehensive Cancer Network ha publicado guías para la remisión de pruebas adicionales y asesoramiento genético. Los criterios en una paciente sin un diagnóstico conocido de cáncer de mama, incluyen 2 o más cánceres primarios de mama sobre el mismo lado de la familia (en el mismo individuo o en 2 individuos separados), 1 o más cánceres de ovario en el mismo lado de la familia, cáncer de mama en una pariente de primero o segundo grado diagnosticado antes de los 45 años de edad, mutación conocida en un gen susceptible para el cáncer de mama en la familia y cáncer de mama masculino [15].

Los detalles completos de las guías pueden hallarse en la página en internet de la National Comprehensive Cancer Network [15]. Se recomienda a las pacientes con un riesgo familiar alto, un asesoramiento genético y potencialmente pruebas genéticas, vigilancia aumentada y posiblemente quimioprevención. Ellas también podían presentarse con las opciones de mastectomía profiláctica bilateral y ooforectomía, lo que se ha asociado con una mejor sobrevida específica para el cáncer de mama y sobrevida global [14,16].

Los genes BRCA fueron descritos por primera vez en 1994 [17,18]. Su descubrimiento ha brindado un significativo entendimiento de la biología del cáncer de mama. Ambas mutaciones, BRCA1 y BRCA2, confieren un 60% a 80% de riesgo durante el curso de vida para el desarrollo de cáncer de mama y se asocian con otras neoplasias malignas, incluyendo el cáncer de ovario.

El BRCA1 está ligeramente más fuertemente asociado con el cáncer de ovario que el BRCA2, mientras el BRCA2 está más altamente asociado con el cáncer pancreático y el cáncer de mama en el hombre [19]. Por lo menos, una mujer con mutaciones BRCA conocidas debería someterse a una vigilancia aumentada que incluya mamografía y resonancia magnética bilateral de mamas anuales [15]. Además de la mayor vigilancia, el tamoxifeno puede brindar una reducción del riesgo en pacientes con el gen BRCA, aunque eso no ha sido nunca específicamente abordado en los ensayos clínicos.

Alternativamente, las pacientes con esas mutaciones pueden ser consideradas para la mastectomía bilateral y ooforectomia bilateral [20].

Detección y Diagnóstico

A pesar de ensayos randomizados mostrando una mortalidad descendida con la mamografía de detección [21-23], ha existido una considerable controversia alrededor de las guías de detección en los Estados Unidos, en los últimos años.

Las recomendaciones más recientes de la American Cancer Society abogan por la mamografía anual de detección, comenzando después de los 40 años [24]. Las guías de la US Preventive Services Task Force, publicadas en 2009, recomiendan mamografía de detección bianual para las mujeres de 50 a 74 años, desalentando los auto-exámenes mamarios y concluyendo que la evidencia es insuficiente para recomendar un examen clínico mamario además de la mamografía, en mujeres de 40 a 50 años [25,26]. Esto ha causado considerable confusión entre las pacientes y debate entre los profesionales [27]. No obstante, muchos grupos (American College of Surgeons, American College of Radiology, etc.) avalan las guías de detección recomendadas por la American Cancer Society.

La mamografía de detección está lejos de ser una prueba perfecta, con una sensibilidad que puede ser tan baja como del 70% en una mujer menor de 50 años [28,29]. La evidencia sobre los beneficios de la mamografía de detección en mujeres mayores de 50 años es clara, con una reducción de la mortalidad de hasta un tercio [30]. Los falsos positivos son un problema significativo y son estimados en hasta el 30% de las poblaciones examinadas, llevando a costosos procedimientos invasivos y estrés psicológico para la paciente [31]. Sin embargo, por cada 2.000 mujeres examinadas, 1 tendrá prolongada su vida y 10 serán sometidas a procedimientos innecesarios [32].

La mayoría de los profesionales continúan siguiendo las guías de la American Cancer Society y la tasa de mamografía no ha tenido un cambio significativo desde la publicación de las guías de la US Preventive Services Task Force [33]. Independientemente de la guía usada, cualquier régimen de detección requiere educación del paciente sobre los riesgos y beneficios [29,34].

Mamografía digital y resonancia magnética

La subutilización de los programas de detección mamográfica es una preocupación en curso de la salud pública [35]. Los programas de detección han demostrado ser efectivos para reducir la mortalidad entre las pacientes de bajos ingresos, sin seguro médico o con baja cobertura [36].

Las guías para el uso de la mamografía digital y de la resonancia magnética, han evolucionado dramáticamente durante la década pasada. Tanto las guías de la American Cancer Society, como las de la US Preventive Services Task Force, incluyen esas modalidades en sus recomendaciones, aunque con diferentes interpretaciones sobre su utilidad.

La mamografía digital es más certera que la mamografía convencional en mujeres menores de 50 años, con mamas densas y premenopáusicas [28,37].

La resonancia magnética es recomendada, en la actualidad, como una modalidad de detección en mujeres jóvenes que tienen un riesgo alto de desarrollar cáncer de mama, definido por sus antecedentes familiares u otros factores que, cuando se combinan, confieren un riesgo de por vida de más del 20% [38,39].

Es útil para evaluar la respuesta al tratamiento neoadyuvante, pero raramente reduce el número de operaciones o cambios en el plan de tratamiento quirúrgico y su certeza varía con el fenotipo molecular y tipo de tratamiento neoadyuvante [40-42].

Otras modalidades emergentes de imágenes están actualmente bajo investigación. Se considera que la tomosíntesis mamaria es equivalente a la mamografía estándar y la ecografía automatizada de toda la mama es confiable para la detección de lesiones mayores de 1,2 cm. Estudios adicionales a escala mayor están garantizados [43,44].

Una vez que una paciente tiene una anomalía sospechosa en la mamografía de detección, el primer paso debería ser una mamografía diagnóstica con o sin ecografía; si se la detecta en una resonancia magnética, el paso siguiente es la ecografía. Las anomalías confirmadas con la mamografía diagnóstica o la resonancia magnética, deberían ser evaluadas con una biopsia con aguja gruesa guiada por imágenes.

Biopsia, histología

La hiperplasia lobular atípica se asocia con un cáncer subyacente en el 13% de los especímenes [45] y cuando la hiperplasia ductal atípica es hallada en la biopsia con aguja gruesa, la paciente debería ser sometida a una biopsia  por resección, dado que hasta el 30% de las pacientes tendrán un CDIS o un cáncer invasor, en la biopsia por resección [46-48].

Varios otros hallazgos histológicos en la biopsia con aguja gruesa pueden estar asociados con una neoplasia maligna. Los mismos incluyen la atipia epitelial plana (que usualmente es hallada en asociación con hiperplasia ductal atípica o CDIS), lesiones papilares y cicatriz radial. Esos hallazgos deberían ser discutidos con un equipo multidisciplinario y formularse un plan de tratamiento específico para la paciente [46,49]. En general, si la atipia o la cicatriz radial son halladas en la biopsia con aguja gruesa, la biopsia por resección debería ser considerada.

El tejido es enviado para examen histopatológico con receptores hormonales y tinción HER-2/neu si se encuentra cáncer. El estatus del receptor de estrógeno (RE) y del receptor de progesterona y del HER-2/neu afecta tanto al pronóstico como a las opciones terapéuticas [50].

El carcinoma ductal invasor es, por mucho, el diagnóstico anatomopatológico más común, representando el 80% de todos los cánceres de mama.

El carcinoma lobular invasor, el segundo más común, representa el 10% de los cánceres mamarios. El cáncer inflamatorio de la mama es un subtipo agresivo, que se presenta con edema y eritema de la mama. Dado que representa la diseminación del cáncer en los linfáticos dérmicos, puede ser diagnosticado con biopsia de la piel con punch, pero es primariamente un diagnóstico clínico basado en la rápida progresión de los cambios en la piel. Casi todas las mujeres con ese subtipo de cáncer tienen compromiso ganglionar al momento del diagnóstico y un tercio tiene metástasis a distancia [51].

El CDIS es un cáncer que no ha violado la membrana basal, en otras palabras, es un cáncer preinvasor. La incidencia de CDIS ha escalado con la detección aumentada y la mejora en las modalidades de imágenes, aunque eso por sí solo no explica enteramente el aumento. Se lo ve más frecuentemente como calcificaciones en la mamografía [52]. El Van Nuys Prognostic Indicator puede ser usado para predecir el riesgo de recidiva local [53]. Los indicadores de mal pronóstico para la recidiva local incluyen: grado alto, comedonecrosis, márgenes positivos y edad joven.

Otras variantes histológicas (medular, tubular, papilar y mucinoso) generalmente son tratadas de manera similar al carcinoma ductal invasor, aunque frecuentemente tienen un mejor pronóstico [54,55]. Otros dos tipos raros pero importantes de cánceres de mama, son la enfermedad de Paget y el tumor filoides [42].

La enfermedad de Paget se manifiesta con un pezón enrojecido, escamoso y urticante y se diagnostica con una biopsia del área afectada. Los estudios más recientes muestran que entre el 85% y el 92% de las mujeres con enfermedad de Paget tienen un cáncer de mama subyacente [56,57]. Cada diagnóstico de enfermedad de Paget debería ser seguido por una búsqueda del cáncer.

El tumor filoides (también llamado cistosarcoma filoides) es una neoplasia rara de la mama, un tumor fibroepitelial que se origina del estroma periductal [58]. Los tumores filoides son calificados como benignos, limítrofes o malignos. Tienden a recidivar localmente, por lo que aún los tumores filoides benignos deben ser resecados con un amplio margen (≥1 cm) [58].

Por décadas, el cáncer invasor de mama se ha caracterizado por grados (1, 2 o 3) y por si las células del tumor tienen receptores para estrógeno y/o progesterona. La expresión de la proteína HER-2/neu también es rutinariamente señalada, ya que cada una de esas características es usada para determinar la necesidad y el tipo de terapia sistémica. Los cánceres de mama más invasores tienen receptores para estrógeno y progesterona (cánceres hormono-sensibles).

El subtipo molecular es ampliamente usado clínicamente en la actualidad para el cáncer de mama invasor. El Oncotype DX (Genomic Health) es un estudio de 21 genes para RE positivo, ganglio linfático negativo, tejido fijado con formol, que predice el riesgo de recidiva y la respuesta al tamoxifeno [59-61).

Recientemente, ha demostrado ser útil también en pacientes con ganglios linfáticos positivos. Esta prueba puede preservar a algunas pacientes de la quimioterapia [62]. El MammaPrint (Agendia) es un estudio de 70 genes para RE positivo y negativo, ganglio linfático negativo, tejido fijado con formol y embebido en parafina, que predice el riesgo de recidiva y es usado para estratificar pacientes que podrían beneficiarse con la quimioterapia adyuvante [63].

El PAM 50 Breast Cancer Intrinsic Classifier (Laboratorios ARUP) es un estudio de 50 genes para cáncer en estadio temprano, ganglio linfático negativo, tejidos fijados con formol, que clasifica el cáncer de mama en 1 de 5 subtipos moleculares aceptados [64,65]. Estos perfiles pueden ser usados para predecir el riesgo de recidiva y la respuesta a la quimioterapia adyuvante o neoadyuvante, así como para brindar una información pronóstica general [65-67].

Tratamiento del cáncer de mama

El tratamiento del cáncer de mama es multidisciplinario y puede incluir cirugía, radiación y terapia sistémica (quimioterapia, terapia hormonal o terapia biológica). Varios factores deberían ser usados para determinar no sólo los tratamientos a considerarse, sino también la secuencia de las terapias.

En la mayoría de las pacientes con cáncer de mama en estadio temprano (CDIS y tumores pequeños que tienen clínicamente ganglios linfáticos negativos) se procederá primero con la cirugía. En pacientes con tumores grandes, compromiso de la piel o enfermedad ganglionar voluminosa, muchos aconsejan quimioterapia neoadyuvante, dado que la respuesta a la quimioterapia brinda información pronóstica.

Las pacientes con cáncer inflamatorio de mama deberían recibir siempre primero quimioterapia. La radiación se brinda después de la quimioterapia y cirugía, excepto en pacientes sometidas a irradiación parcial de la mama, cuando se la utiliza después de la cirugía pero antes de la quimioterapia. Para pacientes más añosas o enfermas con tumores hormono-positivos, la terapia endócrina puede ser usada como único tratamiento.

El CDIS requiere una mención especial. El manejo de la mama con CDIS es similar al del cáncer invasor en estadio temprano, aunque las pacientes con riesgo bajo pueden someterse sólo a la tumorectomía.

Aproximadamente el 15% de las pacientes con CDIS tendrá un cáncer invasor asociado [68]. Como fuera mencionado previamente, para las pacientes CDIS con RE positivo, el tamoxifeno es útil para disminuir el riesgo de cáncer invasor ipsilateral.

Manejo quirúrgico de la mama

La cirugía ha sido la modalidad primaria para el tratamiento del cáncer de mama por siglos. Halsted, que fue el primero en realizar una mastectomía radical en 1892, publicó sus resultados en 1894 [69]. El abordaje Halstediano permaneció como el gold standard para el manejo quirúrgico del cáncer de mama por cerca de 80 años.

En los últimos 30 años, el manejo quirúrgico de la mama ha hecho una transición desde los abordajes radicales a procedimientos menos extremos, conservadores de la mama, aunque recientemente ha habido una tendencia al aumento de la tasa de mastectomía, por razones no claras [70]. La evolución hacia procedimientos menos radicales se ha basado en evidencia.

Un ensayo randomizado, el NSABP B-04, que comenzó en 1971, comparó la mastectomía radical sin radiación vs la mastectomía simple con radiación vs la mastectomía simple sin radiación. Enroló 1.765 pacientes en 126 meses y el esquema randomizado se basó parcialmente en el estado ganglionar, con pacientes con enfermedad ganglionar linfática “clínicamente” positiva randomizadas para mastectomía radical o mastectomía simple con radiación. Las pacientes con ganglios linfáticos “clínicamente” negativos fueron randomizadas para cualquiera de los tres grupos. No se vieron diferencias entre los grupos en sobrevida, libre de enfermedad, o libre de enfermedad distante y ese estudio llevó al final de la era de la mastectomía radical [71].

Otro ensayo, el NSABP B-06, involucró la comparación randomizada de la mastectomía vs tumorectomía con radiación, para las pacientes que tenían enfermedad en estadio I o II, con tumores menores de 4 cm. En total, 2.163 mujeres fueron enroladas desde 1976 hasta 1984 y la disección axilar se efectuó en todos los grupos. El seguimiento alejado a 20 años de 1.851 pacientes fue publicado en 2002. No hubo diferencias en la sobrevida global, pero hubo diferencias significativas en la recidiva, teniendo el grupo de sólo tumorectomía una tasa de 39,2% de recidiva a 20 años [72].

Por lo tanto, la tumorectomía con radiación se ha convertido en el estándar para la cirugía conservadora de la mama. Las contraindicaciones absolutas para la tumorectomía incluyen radioterapia previa, embarazo, tumor multicéntrico, imposibilidad para obtener márgenes claros (tumores grandes o invasión dentro de estructuras adyacentes) e inhabilidad física para tolerar la radioterapia.

Las contraindicaciones relativas incluyen tumor multifocal, enfermedad del tejido conectivo y un tumor grande para el tamaño de la mama. Las recidivas deberían ser manejadas con mastectomía.

La mastectomía con preservación de piel ha demostrado ser oncológicamente segura en pacientes seleccionadas [75]. La mastectomía con conservación del pezón es más controversial, pero está ganando aceptación [74]. La mayoría de los estudios actuales apoyan su seguridad con un seguimiento de hasta 5 años, pero el seguimiento a largo plazo aún no está disponible [75-77].

El uso de la mastectomía profiláctica contralateral ha aumentado en los últimos años. Las razones para ello son multifactoriales, pero se originan en parte en el malentendido de las pacientes sobre el riesgo global de desarrollar un cáncer contralateral [78,79].

La mastectomía contralateral profiláctica está más justificada en pacientes con un riesgo alto de por vida para desarrollar cáncer contralateral de mama (BRCA positivo, fuertes antecedentes familiares o paciente joven con enfermedad biológicamente agresiva).

Manejo quirúrgico de la axila

En cualquier discusión del manejo quirúrgico de la axila, es importante señalar que la remoción de los ganglios linfáticos no trasmite beneficio en el tratamiento de la paciente y sólo es para estadificación y pronóstico. En el tratamiento de la mama, el manejo de la axila ha tendido a hacer menos con el paso del tiempo.

El trabajo innovador de Morton y col. [80], en la biopsia del ganglio linfático centinela en el melanoma, pavimentó el camino para la aplicación de esa técnica a otras neoplasias malignas. Su uso en el cáncer de mama fue establecido por Guiliano y col. [81,82], y en el histórico estudio NSABP B-32 [83].

El estudio NSABP B-32 comparó la biopsia del ganglio linfático centinela seguida por disección axilar, con la biopsia del ganglio centinela seguida por disección axilar sólo si el ganglio linfático centinela era positivo. Ese avance revolucionó el tratamiento quirúrgico de la axila y por más de una década, el estándar siguió siendo la biopsia del ganglio centinela en la axila clínicamente negativa, seguida por disección de los ganglios linfáticos axilares, en aquellas con ganglio centinela positivo. No obstante, se conoció, del NSABP B-32 y otros estudios, que un gran número de mujeres con ganglio linfático centinela positivo, podían no tener otros ganglios linfáticos positivos en la disección completa.

Los nomogramas para predecir la probabilidad de ganglios linfáticos adicionales (no centinela) positivos, fueron desarrollados y usados ampliamente en la clínica [85,85]. Con el uso cada vez mayor de las terapias adyuvantes, las pacientes sometidas sólo a la remoción de los ganglios linfáticos centinelas, sin completar con la disección axilar, no tuvieron tasas altas de recidiva regional, aunque eso no ha sido probado de una manera randomizada [86].

El ensayo ZO011 del American College of Surgeons Oncology Group, mostró que – en pacientes seleccionadas – la disección axilar para completar, podía ser omitida con seguridad [88.89]. Las pacientes con cáncer de mama en estadio I o II sometidas a terapia conservadora de la mama, con menos de 3 ganglios linfáticos positivos, no tienen diferencias en la sobrevida y recidiva en un seguimiento promedio de 6,3 años.

Ese estudio condujo a un cambio generalizado en el manejo de la axila en las pacientes que entraban en el criterio de selección [90,91]. Para reiterar, en pacientes con tumores de menos de 5 cm, con axila clínicamente negativa, menos de 4 ganglios positivos y tratamiento con terapia conservadora de la mama (no incluye la radiación de toda la mama) y terapia hormonal sistémica adyuvante o quimioterapia, la completitud de la disección de los ganglios linfáticos axilares puede ser omitida con seguridad.

La biopsia del ganglio linfático centinela está indicada en cualquier cáncer invasor con axila clínicamente negativa. Los estudios también apoyan la biopsia del ganglio linfático centinela en pacientes sometidas a mastectomía por CDIS o lesiones de alto riesgo [92]. El ensayo NSABP B-27 y otros estudios mostraron que la biopsia del ganglio linfático centinela puede ser certera después de la terapia neoadyuvante [93,94].

Estadificación
La cirugía sigue siendo el método más seguro para estadificar los tumores malignos no metastásicos. El sistema de estadificación para el cáncer de mama sigue al sistema TNM. El sistema más recientemente aprobado por el American Joint Committee on Cancer se muestra en la Tabla 1 [95]. El pronóstico basado en el tamaño y estado ganglionar, sin una comprensión de la biología individual del tumor subyacente, es imperfecto.

• TABLA 1: Estadificación simplificada del cáncer de mama del AJCC adaptada de la 7º edición

Quimioterapia

En la era de los perfiles moleculares, la decisión de ofrecer quimioterapia está basada cada vez más en el análisis del tumor del individuo [67]. Aparte del perfil molecular, las indicaciones relativas para la quimioterapia incluyen tamaño tumoral grande (>2 cm), ganglios linfáticos positivos, tumores RE negativo y receptor de progesterona negativo, tumores HER-2/neu positivos y cáncer inflamatorio de la mama [60,67].

Los regímenes basados en antraciclina han demostrado ser superiores a los basados en metotrexato, aunque los efectos adversos son más sustanciales [96-98]. La adición de taxanos a la quimioterapia ha demostrado mejorar significativamente los resultados y es usada en la actualidad para el tratamiento estándar [102-104].

Las indicaciones para la terapia neoadyuvante se han expandido mucho en los pasados 10 años, con guías de consenso internacional publicadas [105]. Un ensayo, el NSABP B-27, mostró que las pacientes con un respuesta patológica completa a la quimioterapia neoadyuvante, tenían una sobrevida global y libre de enfermedad mejoradas [106].

Radioterapia

La radiación después de la tumorectomía se asocia con una tasa baja de recidiva [72]. En pacientes que han tenido una mastectomía, el tamaño grande del tumor (>5 cm), 4 o más ganglios linfáticos positivos, márgenes estrechos o cáncer inflamatorio, son todas indicaciones para la radiación adyuvante [107]. A las mujeres con cáncer recidivado que no habían tenido una radiación previa, se les debería también ofrecer esa terapia. La radiación consiste típicamente en la irradiación de toda la mama por 6 a 6 ½ semanas, incluyendo una dosis de refuerzo.

La radiación acelerada parcial de la mama ha sido recientemente introducida y la American Society for Radiation Oncology ha publicado guías para el uso de esa tecnología [108]. Mientras existen múltiples sistemas de entrega para esta terapia, no todos han sido evaluados en ensayos clínicos. El dispositivo MammoSite (Hologic), que involucra la colocación de un catéter balón en el sitio de la tumorectomía, ha sido evaluado en el American Society of Breast Surgeons MammoSite Breast Brachyterapy Registry Trial [109].

El dispositivo Intrabeam (Carl Zeiss), usado para entregar radiación al lecho del tumor intraoperatoriamente, ha sido evaluado en el Targeted Intraoperative Radiotherapy for Breast Cancer Trial (TARGIT) [110]. Cuando se compara con la irradiación de toda la mama, existe una tasa similar de recidiva local con ambos dispositivos. Quedan por resolverse las preocupaciones sobre la formación aumentada de seromas y problemas en la herida con esas tecnologías [111-113].

El hipofraccionamiento, en donde dosis grandes de radiación son brindadas en unos pocos tratamientos, es también un área de gran interés que necesita estudio adicional. Múltiples estudios en curso deberían resolver algunas de las cuestiones remanentes, relacionadas con el uso apropiado de la irradiación acelerada parcial de la mama e hipofraccionamiento.

Bloqueo hormonal y terapia biológica

El RE fue identificado por primera vez a fines de la década de 1950 y las terapias endócrinas han sido usadas en el tratamiento de los cánceres de mama por más de 60 años. Todas las pacientes con tumores RE positivos deberían ser tratadas con adyuvante bloqueador RE. La positividad del receptor de progesterona, aún en tumores  RE negativos, es un fuerte predictor de respuesta al tamoxifeno [50].

La droga más ampliamente usada y estudiada en esa categoría es el tamoxifeno. La recomendación actual es para 5 años de tratamiento, aunque un curso más largo, de 10 años, ha demostrado una reducción adicional del riesgo de recidiva y mortalidad [114].

El tamoxifeno fue comparado con el inhibidor de la aromatasa, el anastrozol, en el ensayo ATAC (Arimidex, Tamoxifen, Alone or in Combination) [115]. Ese estudio mostró que el anastrozol era superior (sobrevida libre de enfermedad prolongada, aumento del tiempo de recidiva y disminución de las metástasis a distancia y de los cánceres mamarios contralaterales), con pocos efectos adversos, comparado con el tamoxifeno, cuando se usó en mujeres postmenopáusicas con cánceres con respuesta estrogénica.

Por lo tanto, los inhibidores de la aromatasa son los agentes de bloqueo hormonal de elección en las mujeres postmenopáusicas. Los inhibidores de la aromatasa no deberían ser usados en mujeres premenopáusicas, en las que el estrógeno es producido principalmente por los ovarios, dado que activa el eje hipotálamo-hipofisario, con producción aumentada de andrógenos ováricos, que contrarrestan los efectos de la droga.

Las terapias biológicas específicas son, tal vez, usadas más ampliamente en el cáncer de mama que en cualquier otra enfermedad. La amplificación del receptor HER-2/neu en el cáncer de mama fue reconocida primero en las líneas celulares en el cáncer mamario. Luego fue evaluada en cánceres de mama humanos y su presencia confirió un mal pronóstico [116]. Se asocia con tasas más altas de recidiva, resistencia relativa a la terapia hormonal y resistencia a algunos quimioterápicos [117].

Todos los reportes anatomopatológicos deberían incluir el estatus HER-2/neu por inmunohistoquímica, con resultados equívocos (por ej., 2+) confirmados por análisis de hibridación fluorescente in situ. El desarrollo de un anticuerpo monoclonal contra el HER-2/neu, el trastuzumab, revolucionó el tratamiento para el 15% al 20% de las pacientes con cánceres de mama HER-2/neu positivos.

Múltiples estudios han probado la eficacia de esa droga en la dramática mejora de los resultados, en pacientes con cánceres HER-2/neu positivos [118-122]. El uso del trastuzumab es recomendado en pacientes con amplificación confirmada del gen HER-2/neu (3+ en la inmunohistoquímica o confirmado por análisis de hibridación fluorescente in situ). Las pacientes con tumores HER-2/neu positivos son tratadas con trastuzumab por 1 año.

Se han desarrollado drogas adicionales específicas para el HER-2/neu. El pertuzumab inhibe la dimerización del receptor HER-2/neu y es complementario del trastuzumab cuando se usan en combinación [123.124]. El lapatinib es específico para el receptor del factor de crecimiento y HER-2/neu, pero tiene resultados inferiores al trastuzumab cuando se lo utiliza solo [125]. El trastuzumab se asocia con riesgo de insuficiencia cardíaca y las pacientes deben someterse a evaluación de la función cardíaca antes de comenzar la terapia [126,127].

El uso de inhibidores del factor de crecimiento del endotelio vascular, tales como el bevacizumab, para el tratamiento del cáncer de mama sigue siendo controversial [128]. Una discusión de esta cuestión va más allá del alcance de esta revisión.

Seguimiento

La American Society of Clinical Oncology recomienda que las pacientes sean vistas en la clínica cada 3 a 6 meses durante los primeros 3 años, cada 6 a 12 meses en el 4º y 5º año y luego anualmente. Las pacientes que han sido sometidas a cirugía conservadora de la mama con radiación, deberían tener su primera mamografía post tratamiento 1 año después de la mamografía que llevó al diagnóstico, pero no antes de los 6 meses después de completar la radioterapia. Luego, las mamografías deberían ser realizadas anualmente [129].

Conclusión

El cáncer de mama es una enfermedad común pero extremadamente compleja. Deben hacerse cuidadosas consideraciones sobre la naturaleza única de cada tumor y paciente. Cada cáncer de mama recién diagnosticado debería ser presentado en una conferencia multidisciplinaria, para asegurar el manejo óptimo por todas las especialidades involucradas. El tratamiento del cáncer de mama continuará evolucionando; las mejoras adicionales en los resultados se basarán probablemente en el desarrollo de terapias específicas.

♦ Comentario y resumen objetivo: Dr. Rodolfo D. Altrudi