lunes, 12 de agosto de 2024

Diagnóstico y manejo del cáncer gástrico

Autor/a: Dres. Sri G. Thrumurthy, M Asif Chaudry, Daniel Hochhauser, Muntzer Mughal BMJ 2013;347:f6367 

Mundialmente, las tasas de mortalidad estandarizadas del cáncer gástrico (CG) son 14,3/100.000 en los hombres y 6,9/100.000 en las mujeres. La incidencia muestra variaciones regionales y sexuales bien claras—las tasas son más elevadas en el este asiático, este de Europa y Sudamérica y más bajas en el norte y el sur de África. El diagnóstico precoz es muy importante por la posibilidad que tiene el CG de dar metástasis tempranas en el hígado, páncreas, epiplón, esófago, conductos biliares y ganglios linfáticos regionales y distantes. Sobre la base de la evidencia surgida de grandes estudios aleatorizados y controlados, metaanálisis, estudios de cohorte y de casos y controles, los estudios de esta revisión tienen como objetivo delinear las estrategias preventivas, destacando los cuadros de presentación del CG, y orientar a los médicos generales en el diagnóstico precoz, la derivación al especialista y el tratamiento.

¿Qué es el cáncer gástrico?

El CG se refiere a los tumores del estómago que se originan en la mucosa gástrica (adenocarcinoma), tejido conectivo de la pared gástrica (tumores del estroma gastrointestinal) o del tejido linfático (linfomas).

Esta es una revisión sobre todo del adenocarcinoma gástrico, que constituye más del 90% de los CG y macroscópicamente se presenta como polipoide, ulcerado o infiltrante difuso (linitis plástica).

¿Quiénes padecen cáncer gástrico?

Los datos epidemiológicos de la American Cancer Society indican que el CG es el cuarto cáncer más común en los hombres, después del cáncer de pulmón, próstata y colorrectal, y el quinto más común en la mujer, después del cáncer de mama, cervical, colorrectal y de pulmón. Es responsable del 8% del total de casos de cáncer y del 10% de las muertes anuales por cáncer en todo el mundo. Tiene una mortalidad significativamente superior al porcentaje de casos (70%) que los cánceres de próstata (30%) y de mama (33%). Los hombres tienen 3 veces más posibilidad de desarrollar CG que las mujeres con un pico de la incidencia entre los 60 y los 84 años. La incidencia global de CG ha disminuido significativamente a lo largo del tiempo—la incidencia estandarizada de la edad en el Reino Unido disminuyó de 44/100.000 en 1975-77 a 18/100.000 en 2006-08). En parte, esto se debe a la disminución de la infección crónica por Helicobacter pylori y al tabaquismo en el mundo desarrollado, y por otra parte, al mayor uso de la refrigeración, la disponibilidad de frutas y vegetales frescos y la disminución del consumo de alimentos salados o en conserva.

¿Cuáles son los factores de riesgo de cáncer gástrico?

Helicobacter pylori
La infección por H. pylori es considerada el factor de riesgo de CG modificable más importante. Más de 2 mil millones de personas están infectadas en todo el mundo, aunque menos de 0,5 % desarrolla adenocarcinoma gástrico. Un metaanálisis de 34 cohortes y estudios de casos y controles encontró que H. pylori conlleva un riesgo relativo de CG de 3,02 en contextos de alto riesgo (China, Japón y Corea) y 2,56 en contextos de bajo riesgo (Europa Occidental, Australia, y Estados Unidos).

Consumo de cigarrillos
Un metaanálisis de 42 cohortes, casos-cohorte y estudios de casos y controles anidados, de Asia, Europa y EE.UU. halló que los fumadores tienen un riesgo relativo de 1,53 de desarrollar CG. Los resultados de un estudio retrospectivo de cohorte, de 699 pacientes, de los cuales el 59% eran fumadores actuales o ex fumadores mostraron que el uso del tabaco se asoció con un aumento del 43% en la recurrencia de la enfermedad y muerte por CG (riesgo 1,43). Fumar también fue un factor de riesgo independiente importante para otras mediciones de la recurrencia, entre ellas la supervivencia de 5 libre de enfermedad (1,46) y la supervivencia global (1,48). En un estudio de cohorte prospectivo noruego, con 69.962 participantes, el riesgo absoluto de CG fue 0,776% para los fumadores empedernidos (≥20 cigarrillos/día), 1,511% para los fumadores de muchos años (≥30 años) y 0,658% en los que nunca fumaron.

Alcohol
Un metaanálisis de 44 estudios de cohortes, 34 de casos y controles y 557 casos de CG halló un ligero aumento del riesgo (riesgo relativo [RR]: 1,07) en las personas con consumo de alcohol de leve a moderado y un aumento más pronunciado (1,20) en los bebedores de alcohol pesados (≥4 bebidas/día) 0,14. Un estudio retrospectivo de cohorte europeo calculó que un consumo elevado de alcohol (>60 g/día) añade un RR de CG de 1,65 y un riesgo absoluto de por vida de 0,256%.

Sal y conservación de los alimentos de la dieta
Un metaanálisis de estudios de cohorte del World Cancer Research Fund halló que cada gramo de sal consumida por día aumentó el RR de CG, en un factor de 1,08. Un estudio de cohorte prospectivo japonés con 2.467 participantes comprobó una asociación independiente entre la ingesta de sal y la incidencia de CG. En comparación con las personas que consumen menos de 10 g de sal/día, aquellos que consumen más de 16 g/día tenían un RR de desarrollar CG de 2,98. Esta correlación era más estrecha en presencia de infección por H. pylori y gastritis atrófica, lo que sugiere que la lesión de la mucosa inducida por la ingesta de sal aumenta el riesgo de persistencia de infección por H. pylori.

La falta de refrigeración y el uso de conservantes de alimentos en base a la sal se han asociado con un riesgo más elevado de CG en las regiones de bajo nivel socioeconómico. Un estudio transversal o de prevalencia coreano basado en datos estadísticos nacionales halló una mortalidad por CG estandarizada por la edad 3 veces menor, entre 1983 y 2007 (46,1/1.000.000 vs. 16,9/100.000), que se correlacionó significativamente y en forma independiente con un aumento del número de refrigeradores por hogar.

Frutas y verduras de la dieta
Un estudio sueco de cohorte de 82.002 participantes y un total de 139 casos de CG ha comprobado que una ingesta de 2-4 raciones de fruta y verdura por día disminuyeron el riesgo de CG en comparación con menos de una porción por día (razón de riesgo 0,56). Esto representa una reducción del 44% en la incidencia del CG con la mayor ingesta de frutas y vegetales. Un metaanálisis de estudios de cohorte del World Cancer Research Fund  mostró que el consumo de 100 g/día de vegetales sin almidón y frutas se correlacionó con un RR de 0,81.

Anemia perniciosa
Un metaanálisis reciente de 27 estudios de cohorte y de casos y controles encontró que la anemia perniciosa se acompaña de un RR de CG de 6,8. Aunque la heterogeneidad de los estudios no fue significativa (5 %), la calidad de los estudios fue variable; antes que promover la vigilancia de estos pacientes, se requieren estudios de mayor calidad para confirmar este aumento del riesgo.

Síndromes genéticos
El CG difuso hereditario es un síndrome causado por una mutación de la línea germinal del gen CDH1, que codifica la E-caderina, una proteína de adherencia celular calcio dependiente que interviene en la interacción intercelular y la polaridad de la célula. La condición se caracteriza por el inicio temprano (<40 años) del adenocarcinoma gástrico difuso, un patrón de herencia autosómica dominante, y un riesgo más elevado de cáncer de mama lobular y cáncer de colon de células en anillo de sello.

Un análisis prospectivo de una base de datos genética demostró que esta mutación conlleva un riesgo acumulado de CG del 67% en los hombres y del 83% en las mujeres. El síndrome de Lynch, un síndrome autosómico dominante que implica un desajuste defectuoso de la reparación del ADN y un mayor riesgo de cánceres viscerales, colorrectal y otros, también se asocia con una mayor incidencia de CG. Un estudio de cohorte prospectivo holandés de 2.014 personas comprobó un riesgo mayor de por vida de CG tanto en hombres (8%) como en mujeres (5,3%), que dio lugar a la vigilancia gastroscópìca de los pacientes con este síndrome que tienen una mutación MLH1 o MSH2.

¿Cómo se presentan los pacientes con cáncer gástrico?

Dado que los pacientes frecuentemente consultan por síntomas vagos e inespecíficos, el diagnóstico de CG es difícil. Los datos del US National Cancer Institute muestran que los pacientes típicos son varones fumadores 60-84 años, que sufren los síntomas cardinales de dolor abdominal superior y pérdida el peso. Los síntomas menos comunes son náusea, disfagia  (en los tumores proximales y de la unión gastroesofágica) y melena.  Las descripciones típicas de los libros de texto como el ganglio centinela de Virchow (en la fosa supraclavicular izquierda) y el nódulo de la Hermana María José (nódulo periumbilical) rara vez se ven en atención primaria.

Un metaanálisis de 15 estudios de 57.363 pacientes encontró que los signos de "alarma" tenían una sensibilidad combinada promedio del 67%, una especificidad agrupada de 66% y un cociente de probabilidad agrupado positivo de 2,74. El estudio del National Cancer Institute indica que a pesar de que estos síntomas tienen un valor predictivo limitado, en el Reino Unido y EE. UU. su identificación  probablemente seguirá siendo parte de las estrategias para el manejo de la dispepsia, hasta contar enfoques mejores.

¿Quién debe ser derivado para proseguir las investigaciones?

La guía por consenso del Reino Unido de 2011 recomendó que los pacientes >55 años con dispepsia de reciente comienzo, y aquellos con síntomas de alarma deben someterse urgentemente (dentro de las 2 semanas) a una endoscopia gastrointestinal superior. Si se hallan signos macroscópicos de tumor (ulceración, tumores, o cambios en la mucosa), se debe hacer la derivación inmediata al especialista.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de estómago?

Endoscopia y biopsia del tumor primario
Las guías de consenso británicas recomiendan que el diagnóstico se realice por la visualización de una tumoración en la endoscopia y la confirmación histológica, utilizando al menos 6 muestras de biopsia de dicha tumoración y del tejido adyacente. Si el resultado de la biopsia de una lesión  sospechosa es negativo, es necesario repetir la biopsia. El examen anatomopatológico puede incluir estudios inmunohistoquímicos para el HER2/neu, el cual se expresa en exceso en un subconjunto de CG, porque para estos tumores el tratamiento específico puede ser una opción.

Estadificación del CG confirmado
Los avances recientes en los estudios por imagen han permitido una estadificación más precisa de los CG, y en la actualidad, el número de pacientes con enfermedad avanzada o incurable derivados para un tratamiento agresivo es menor. Un metaanálisis de 54 estudios de 5.601 pacientes halló que la ecografía endoscópica tuvo una sensibilidad y una especificidad del 86  y 91% para los tumores en estadio T y del 69% y 84% para los tumores en estadio N, respectivamente.

Sin embargo, debido a la limitada capacidad de esta técnica para estadificar la enfermedad de la mucosa, las normas actuales del Reino Unido recomiendan su uso solo para los tumores de la unión gastroesofágica y  otros CG seleccionados.  Un metaanálisis de 33 pacientes mostró que la tomografía computarizada (TC) del abdomen detecta metástasis hepáticas con una sensibilidad del 74% (59% a 85%) y una especificidad del 99% (97% al 100%) y las metástasis peritoneales con una sensibilidad del 33% (16% a 56%) y una especificidad del 99% (98% a 100%). La TC de tórax está indicada sólo en pacientes con tumores proximales o de la unión gastroesofágica; la tomografía por emisión de positrones combinada con la TC está cada vez más disponible en los centros de enseñanza superior. Un estudio de cohorte prospectivo reciente de 113 pacientes encontró que esta técnica detecta la enfermedad metastásica con una sensibilidad del 35% (19% a 55%) y una especificidad del 99% (93% a 100%). Cuando los estudios por imagen son negativos, debe hacerse la estadificación laparoscópica, con el fin de detectar la enfermedad metastásica peritoneal y los tumores de pequeño diámetro (5 mm) que pueden pasar desapercibidos incluso con imágenes radiológicas de alta calidad. La laparoscopia también permite hacer la citología peritoneal y hacer biopsias de las lesiones sospechosas, por lo que debe ser considerada antes del instituir el tratamiento definitivo. La revisión retrospectiva de 511 pacientes encontró que la estadificación laparoscópica cambió efectivamente las decisiones terapéuticas en el 28,0% de los pacientes con CG después de la TC y de la ecografía endoscópica.

¿Cuál es el enfoque para la toma de decisión terapéutica?

La estadificación oncológica y la evaluación preoperatoria son vitales para los pacientes con CG invasivo. Los tumores que presentan invasión local (T4) y metástasis a distancia (M1), normalmente no son pasibles de tratamiento curativo. La aptitud del paciente se determina por su estado general, el edad biológica, y las comorbilidades. Se puede medir objetivamente la función pulmonar y la prueba de ejercicio cardiopulmonar. Las recomendaciones terapéuticas finales se hacen en una reunión del equipo multidisciplinario, con la participación de cirujanos experimentados, radiólogos, anatomopatólogos y oncólogos. La decisión final debe ser hecha junto con el paciente después de que el médico le explica cuidadosamente el tratamiento recomendado.

¿Cuáles son las opciones del tratamiento con intención curativa?

Resección quirúrgica
Las guías actuales del Reino Unido y estadounidenses recomiendan que todos los médicos y los pacientes aptos con enfermedad limitada regionalmente decidan la resección quirúrgica para los tumores hasta el estadio IA y la cirugía después de la terapia neoadyuvante para los tumores en estadios II-III. El grado de resección quirúrgica suele depender de la localización del tumor. Aunque la gastrectomía total se realiza rutinariamente en los tumores proximales, ensayos controlados aleatorizados multicéntricos han demostrado tasas de supervivencia similares a las obtenidas después de la gastrectomía subtotal para los tumores distales. La extensión de la disección ganglionar es un factor clave durante la cirugía. . Ensayos controlados aleatorizados recientes han defendido la linfadenectomía D2 (ganglios perigástricos y a lo largo del tronco celíaco), más que la disección D1 (solo los ganglios perigástricos), porque los resultados de la disección D2 consiguen tasas más bajas de recidiva locorregional y de muerte relacionada con el cáncer, a pesar del aumento de las tasas de morbilidad temprana y de mortalidad. Los centros con mayor volumen de casos actualmente realizan modificaciones de la resección D2 (preservación del bazo).

Ensayos aleatorizados de la gastrectomía mínimamente invasiva versus la cirugía a cielo abierto muestran que los resultados a largo plazo son similares, aunque los procedimientos laparoscópicos ofrecen un mejor control del dolor y se asocian con una reducción de la pérdida de sangre y de complicaciones postoperatorias. Un estudio prospectivo de 827 pacientes halló que la gastrectomía robótica brindó mejores resultados acorto plazo y resultados oncológicos comparables a los de la gastrectomía laparoscópica.

El CG precoz (T1a) se puede tratar mediante la resección mucosa endoscópica, si el cáncer que está confinado a la mucosa  es <2 cm de diámetro, tiene una diferenciación baja a moderada y no presenta ulceración o compromiso linfovascular.

Tratamiento neoadyuvante y adyuvante
Para tratar las micrometástasis y mejorar los resultados  se administra el tratamiento sistémico antes de la cirugía definitiva (neoadyuvante) o después de la resección (adyuvante). El importante estudio aleatorizado Medical Research Council Adyuvant Gastric Infusional Chemotherapy (MAGIC) dividió aleatoriamente a 503 pacientes con cáncer de la unión gastroesofágica o del cuerpo gástrico para ser sometidos a cirugía sola o a 3 ciclos de quimioterapia preoperatoria (epirubicina, cisplatino, 5-fluorouracilo), seguidos cuando fue posible de 3 ciclos después de la cirugía. La quimioterapia dio como resultado una  supervivencia a los 5 años significativamente mayor que la cirugía sola (6% vs. 23%), lo que indica un beneficio significativo para los pacientes con enfermedad en estadio 2 o superior, aunque la necesidad de 6 ciclos no fue resolutiva. En el Reino Unido, esto se ha convertido en el estándar terapéutico para el CG resecable. Un ensayo aleatorizado multicéntrico posterior de pacientes con enfermedad avanzada que comprobó que el oxaliplatino puede sustituir al cisplatino y que la administración oral de fluoropirimidina capecitabina puede sustituir a la inconveniente infusión de 5-fluorouracilo, ha motivado la difusión del uso de estos agentes neoadyuvantes.

La quimiorradioterapia adyuvante también mostró un beneficio en un ensayo aleatorizado de 556 pacientes con adenocarcinoma de la unión gastroesofágica resecado, que fueron asignados al azar a la cirugía más quimiorradioterapia posoperatoria (fluorouracilo/folinato cálcico durante 5 días y luego la radiación de 4.500 cGy, a razón de 180 cGy/día, 5 días por semana, durante 5 semanas) o cirugía sola. Un mes después de finalizada la radioterapia, se administraron ciclos de 2 a 5 días de fluorouracilo más folinato cálcico.

La mediana de la supervivencia del grupo de quimiorradioterapia adyuvante fue 36 meses en comparación con 27 meses del grupo de cirugía sola. El ensayo fue criticado por la mala supervivencia en la rama de cirugía sola, en la cual solo el 10% de los pacientes fue sometido a una resección D2 y más del 50 % a la resección D0.  Por otra parte, la toxicidad fue elevada, y este régimen, aunque se utiliza en EE. UU., no ha sido ampliamente adoptado en el Reino Unido.

Un metaanálisis de ensayos de quimioterapia adyuvante muestra que este tratamiento es beneficioso aunque la magnitud del efecto es pequeña y no está claro cuáles son los mejores agentes a utilizar. La quimioterapia adyuvante se asoció con un beneficio significativo en la supervivencia global (cociente de riesgo 0,82) y la supervivencia libre de enfermedad (0,82), con un aumento de la supervivencia global  a los 5 años de 49,6% a 55,3 % con la quimioterapia.

Los pacientes que sometidos a quimioterapia por CG presentan fatiga, náuseas, vómitos, alopecia, neuropatía y otros efectos secundarios específicos de los agentes utilizados. La sepsis neutropénica es potencialmente mortal y puede presentarse solo con fiebre. Su reconocimiento y manejo son cruciales en el contexto de la atención primaria.

Alarma sugestivos de cáncer gástrico

- Dispepsia de reciente comienzo (en >55  años)
- Antecedentes familiares de cáncer gastrointestinal superior
- Pérdida de peso involuntaria
- Hemorragia digestiva alta o baja
- Disfagia progresiva
- Odinofagia
- Anemia ferropénica nexplicable
- vómitos persistentes
- Tumor palpable o linfadenopatía
- ictericia

¿Dónde debe hacerse la cirugía para el cáncer gástrico?

En los últimos años, los servicios de oncología se han centralizado en unidades a alto volumen, y los estudios han mostrado mejores resultados hospitalarios cuando los centros y los cirujanos tienen experiencia en cirugía mayor del cáncer. Los datos prospectivos del programa para mejorar la calidad quirúrgica a nivel nacional del American College of Surgeons atribuyeron las tasas más bajas de mortalidad al mejor manejo que se hace de las complicaciones postoperatorias en los centros de alto volumen.

Grandes estudios prospectivos muestran que si bien la mortalidad postoperatoria y la supervivencia a medio plazo son mejores en los centros de alto volumen, la supervivencia y la recurrencia a largo plazo pueden ser independientes del volumen hospitalario.

¿En qué consiste la atención paliativa y cuáles son las consideraciones a tener en cuenta?

Casi la mitad de los pacientes con CG se presenta con un grado de enfermedad incurable y requiere tratamiento paliativo. La aplicación de los mejores cuidados paliativos tiene como objetivo evitar o aliviar los síntomas (sangrado, obstrucción, dolor, náuseas y vómitos) y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores. Esto debería ser un enfoque esencial del equipo multidisciplinario, teniendo en cuenta el estado funcional y la preferencia del paciente, con la participación directa del equipo de cuidados paliativos y de enfermería clínica especializada.

Tratamiento de la enfermedad avanzada

Quimioterapia y la quimiorradioterapia
 Ensayos aleatorizados han demostrado que en el CG metastásico la quimioterapia mejora más la calidad de vida que la aplicación sola de la mejor atención de apoyo. En el Reino Unido, la epirubicina, el cisplatino y el régimen de 5-fluorouracilo o variantes, incluyendo el oxaliplatino y la capecitabina, son los más ampliamente utilizados. En el estudio REAL 2, que comparó regímenes similares, la supervivencia media fue 9,03 a 11,02 meses.

Un ensayo aleatorizado coreano de pacientes después de la quimioterapia inicial mostró un pequeño beneficio en la supervivencia con el tratamiento de segunda línea con taxanos o irinotecán—5,3 meses para 33 pacientes en la rama de quimioterapia y 3,8 meses para 69 pacientes en la rama de atención de apoyo. Las decisiones terapéuticas deben estar basadas en la preferencia del paciente, su estado general y los efectos secundarios potenciales
.
Una quinta parte de los pacientes con CG tiene tumores con amplificación del HER2 (erbB2). El estudio aleatorizado ToGA (Trastuzumab with Chemoterapy in HER2 Positive Advanced Gastric Cancer) de 594 pacientes mostró que el tratamiento dirigido con trastuzumab y quimioterapia (cisplatino con capecitabina o 5-fluorouracilo) fue superior a la quimioterapia sola, con una supervivencia media de 13,8 versus 11,1 meses, respectivamente. Para los pacientes con tumores que tienen una expresión elevada de HER2, la supervivencia general media para los pacientes tratados con trastuzumab más quimioterapia fue de 16,0 meses versus 11,8 meses para los que recibieron quimioterapia sola. El estudio ToGA estableció este tratamiento estándar para los pacientes con CG avanzado y presencia de HER2.

Cirugía paliativa
La gastrectomía paliativa puede beneficiar a los pacientes con obstrucción de la salida gástrica secundaria a tumores del antro, o con disfagia total causada por tumores del cardias. La decisión de tratar paliativamente a los pacientes no debe limitar el alcance de la cirugía; un gran estudio retrospectivo ha demostrado que los procedimientos más radicales pueden mejorar la supervivencia y la calidad de vida de pacientes elegibles. Para los pacientes que no están en condiciones de someterse a un procedimiento quirúrgico de primera línea se puede realizar una gastroyeyunostomía, la que a menudo puede realizarse por vía laparoscópica; la laparoscopia permite la colocación de stents.

¿Cómo debe hacerse el seguimiento de los pacientes después tratamiento?

Después de la cirugía y durante la quimioterapia se debe controlar la función de la médula ósea mediante análisis de sangre de rutina y hacer la vigilancia nutricional (por ej., el seguimiento de la vitamina B12 después de la gastrectomía proximal o total). A pesar de la falta de evidencia aleatorizada que evalúe las estrategias de seguimiento, la mayoría de los centros especializados del Reino Unido revisan a los pacientes cada 4 meses durante 3 años, y anualmente a partir de entonces, mediante imágenes radiográficas y endoscopia. Los pacientes con enfermedad recurrente  pueden beneficiarse de la cirugía, aunque la mayoría de ellos se somete a la quimioterapia de rescate, cuando lo permite su estado general.

¿Se puede prevenir el cáncer gástrico?

Prevención primaria
Un metaanálisis de 7 ensayos aleatorizados realizados en regiones con alto riesgo de CG (6 en Asia) mostró que la erradicación de H. pylori reduce el riesgo de CG del 1,7% al 1,1% ([RR: 0,65). Un análisis de intención de tratar de un ensayo aleatorizado chino reciente de 3.365 participantes halló que un curso de 2 semanas de omeprazol y amoxicilina reduce la incidencia de CG en un 39% dentro de los 15 años de la asignación al azar, con una reducción similar pero no significativa de la mortalidad por CG. La relación costo eficacia de la vacuna contra H. pylori como profilaxis a largo plazo contra el CG en EE.UU. ha sido extrapolada por estudios de simulación, pero no existe evidencia del beneficio de la erradicación del H. pylori en regiones de bajo riesgo.

Un metaanálisis de estudios de casos y controles (14.442 casos y 73.918 controles) encontró que las personas que alguna vez habían fumado tenían un 43% más de riesgo de desarrollar CG (relación de riesgo: 1,43) que los que nunca habían fumado, mientras que los fumadores actuales tenían un 57 % más de riesgo (1,57). Esto sugiere que los esfuerzos para prevenir el consumo de cigarrillos y la ayuda a las personas para dejar de fumar reduciría la incidencia de CG.

Prevención secundaria
Un estudio abierto multicéntrico controlado aleatorizado de 544 pacientes halló que la erradicación de H. pylori (con lansoprazol, amoxicilina y claritromicina) después de la resección endoscópica del CG precoz disminuyó el riesgo de desarrollar carcinoma gástrico metacrónico (índice de riesgo 0,339 ) a los 3 años de seguimiento. Para prevenir el desarrollo de carcinoma gástrico metacrónico  se ha recomendado hacer la erradicación profiláctica de H. pylori después de la resección endoscópica del CG precoz.

¿Qué importancia tienen los estudios de detección?

El cribado del CG precoz requiere la presencia de un grupo fácilmente identificable con un riesgo absoluto elevado. Uno de esos grupos podría ser el de hombres fumadores de mediana edad con el antecedente de Infección por Helicobacter pylori u otra pre malignidad, como el esófago de Barrett. Sin embargo, el riesgo absoluto también tiene en cuenta la incidencia de cáncer. El gran número de personas potencialmente de alto riesgo y la baja incidencia del CG hacen imposible aplicar los programas de detección en todas las regiones, por lo que se aplican en las que tienen una incidencia de CG elevada (como Japón y Chile). En estas regiones se están evaluando técnicas de detección serológica como la detección de anticuerpos contra pepsinógenos, gastrina-17 y anti-H. pylori (o anti-Cag-A, o ambos), además de la fotofluorografía y la endoscopia.

Recientemente, un importante ensayo multicéntrico también ha evaluado el test del aliento basado en nanomateriales, y comprobó que esta prueba tiene una sensibilidad del 89% y una especificidad del 90% para distinguir el CG de la enfermedad gástrica benigna.

¿Está mejorando el pronóstico de los pacientes con cáncer gástrico?

Un estudio coreano de un solo centro realizado en 12.026 pacientes con CG encontró que la tasa de supervivencia global a los 5 años aumentó del 64,0% al 73,2% entre 1986 y 2006. Un gran estudio europeo de 10 registros de cáncer de 7 países mostró mejoras similares, pero también detectó una variación notable en las tasas de supervivencia (28,0 a 44,3%) entre ciertos países, que no podría ser explicada solo por la mortalidad operatoria. Tales mejoras en el pronóstico se atribuyen a un mayor acceso a la atención; al perfeccionamiento de las técnicas de diagnóstico para la detección precoz; las estrategias quirúrgicas más racionales; las tasas de complicación más bajas; los avances en la anestesia, los cuidados perioperatorios y nutricionales, y el mayor uso de la quimioterapia sistémica. Estos factores también pueden explicar en parte las discrepancias en las tasas de supervivencia postoperatoria en todo el mundo, si bien se carece de datos cuantitativos.

¿Qué estrategias de tratamiento se esperan en el futuro?

Para el tratamiento del CG se están investigando nuevos agentes biológicos dirigidos. Un ensayo aleatorizado está estudiando el papel de los agentes antiangiogénicos como el bevacizumab (un anticuerpo monoclonal dirigido contra el factor de crecimiento del endotelio vascular) combinado con quimioterapia. Hasta el momento, las moléculas pequeñas o los anticuerpos dirigidos no han mostrado beneficios en el manejo del CG, pero, sin duda, la mayor comprensión de la base molecular subyacente dará lugar a otras estrategias para futuros tratamientos.

Consejos para no especialistas

• Los síntomas cardinales del CG son: dolor en el abdomen superior, pérdida de peso, disfagia.
• Cualquier combinación de estos síntomas, en presencia de factores de riesgo, es indicación urgente de una endoscopia.
• Derivar al especialista en CG los pacientes con síntomas típicos y endoscopia sospechosa.
• Muchos pacientes con CG avanzado requieren un tratamiento paliativo inicial a realizarse en el hospital y la atención de sostén posterior

♦ Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti

domingo, 11 de agosto de 2024

Cáncer de esófago

 Autor/a: Sri G Thrumurthy, M Asif Chaudry , Sasha S D Thrumurthy, Muntzer Mughal BMJ 2019;366:l4373

Lo que es necesario saber

  La incidencia de cáncer esofágico continúa aumentando en los países

  Los hombres tienen más del doble de probabilidades de verse afectados que las mujeres

  Los dos subtipos histológicos principales son el adenocarcinoma (vinculado a la obesidad y el reflujo gastroesofágico [ERGE]) y el carcinoma de células escamosas (vinculado al consumo de alcohol y tabaco)

  El reflujo es común en la enfermedad temprana; la disfagia y la odinofagia son comunes en la enfermedad localmente avanzada o tardía

  La investigación óptima es la endoscopia digestiva alta con biopsia del tejido sospechoso

Actualmente, el cáncer de esófago es la sexta causa de muerte más común asociada al cáncer en todo el mundo.

La incidencia global de la enfermedad ha aumentado significativamente en las últimas 4 décadas. Considerada por regiones, la más elevada se halla en Asia oriental,  pero comparando por países, el Reino Unido sigue siendo el primero en la lista.

Este artículo está dedicado especialmente al adenocarcinoma de esófago y de la unión gastroesofágica, ya que las similitudes fisiopatológicas y clínicas que tienen con el “cáncer de esófago”·permite estadificarse y manejarse como entidades similares (la estadificación del cáncer gástrico es diferente.

Durante la última década, la mayor práctica de la derivación precoz de los pacientes con sospecha de cáncer de esófago ha mejorado la detección en estadio temprano, que es una enfermedad curable. Junto con las nuevas terapias endoscópicas y las estrategias terapéuticas perioperatorias, las tasas de supervivencia en general también han mejorado.

¿Qué es el cáncer de esófago?

El cáncer de esófago se refiere a los tumores que se originan en la mucosa esofágica, que pueden progresar localmente hasta involucrar la submucosa subyacente y la capa muscular, invadiendo eventualmente las estructuras adyacentes, como el árbol traqueobronquial, el nervio laríngeo recurrente, la aorta torácica o el diafragma.

El adenocarcinoma y el carcinoma de células escamosas representan más del 95% de todos los casos de cáncer de esófago en todo el mundo. Los casos restantes pueden atribuirse a subtipos histológicos como el carcinoma de células pequeñas, el sarcoma, el linfoma, el melanoma y el coriocarcinoma, pero son raros, incluso en los centros terciarios.

El carcinoma de células escamosas del esófago, que a menudo se asocia con el consumo de alcohol y tabaco y afecta principalmente al esófago superior y medio, fue el cáncer esofágico más común en los años sesenta. Sin embargo, el aumento en el mundo desarrollado de la ERGE) y la enfermedad del esófago de Barrett en los hombres jóvenes por lo demás sanos, ha contribuido al adenocarcinoma esofágico, siendo ahora el subtipo más común en todo el oeste de Europa y América del Norte.

Los cánceres del esófago inferior y de la unión gastroesofágica son típicamente adenocarcinomas, y a menudo se asocian con ERGE, esófago de Barrett, alto índice de masa corporal y sexo masculino.

Las metástasis de ambos subtipos de cáncer ocurren típicamente en los ganglios linfáticos periesofágicos, hígado y pulmones.

Factores de riesgo

La mayoría de los factores de riesgo se aplican a todas las formas de cáncer de esófago, pero algunos son específicos de ciertos subtipos.

Edad

La incidencia de cáncer de esófago aumenta considerablemente más después de los 45 años; la mayor incidencia global se observa en personas >85 años. Más del 85% de los casos involucra a personas >55 años. La incidencia pico es en varones de 85 a 89 años, mientras que en las mujeres alcanza su máximo después de los 90 años.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico

Un estudio de casos y controles con 1.428 sueco sugirió la existencia de una relación entre la gravedad, la duración de los síntomas y la frecuencia de los síntomas de reflujo con el riesgo de adenocarcinoma esofágico.

Esófago de Barrett

Un estudio de 1.028 pacientes con esófago de Barrett de dinamarqués reveló una incidencia de 1,2 casos/1.000 personas-años y concluyó que las personas con esófago de Barrett tienen un riesgo relativo de desarrollar adenocarcinoma, de 11,3 con un riesgo de 0,12/año. Otro estudio reveló que la inactivación de ciertos genes puede estar asociada con la progresión del esófago de Barrett a la displasia o el cáncer.

Las lesiones premalignas, como las displásicas de alto grado y los cánceres del esófago tempranos se encuentran hasta en el 40% de las personas con esófago de Barrett displásico. Si bien el riesgo del esófago de Barrett sin displasia que evoluciona hacia el cáncer es aproximadamente 0,33%, en los individuos con lesiones displásicas de alto grado se eleva al 10%.

La guía actual de la European Society of Gastrointestinal Endoscopy recomienda la vigilancia endoscópica de la mucosa de Barrett sin displasia: 1 vez/5  años cuando se halla mucosa de Barrett de 1-3 cm de longitud y, 1 vez/3 años cuando la mucosa de Barrett es de 3-10 cm de largo.

Índice de masa corporal (IMC)

Un estudio de cohorte de 120.852 pacientes en los Países Bajos reveló que, en comparación con las personas con un IMC de 20,0-24,9, las personas con IMC de 25,0-29,9 tenían un riesgo relativo de cáncer esofágico de 1,40, y aquellos con IMC >30, tenían un riesgo relativo de 3,96.

Esta asociación fue previamente atribuida al aumento de la ERGE en personas obesas, pero estudios basados en la población han confirmado que el riesgo atribuido al IMC existe independientemente del reflujo.

Del mismo modo, un estudio de casos y controles en Suecia halló que las personas con IMC >30 tenían más probabilidades de desarrollar adenocarcinoma esofágico que las personas con un IMC <22.

Sexo masculino

En todo el mundo, los hombres tienen una fuerte preponderancia para el cáncer de esófago (proporción hombre/mujer de 2,4: 1) que no se puede atribuir a factores de riesgo como la ERGE y la obesidad (que tienen una distribución uniforme entre ambos sexos).

Sin embargo, hay una variación global significativa en la incidencia, con tasas en los hombres que van desde 170/1.000.000 en Asia oriental a 8/1.000.000 en África occidental. Del mismo modo, las tasas en mujeres van desde 78/1.000.000 en África oriental a 2/1.000.000 en Micronesia/Polinesia.

Dieta

Una revisión epidemiológica global de 47 estudios multimodalidad mostró que el mayor consumo de verduras y frutas (50 g/día) redujo el riesgo de cáncer esofágico en aproximadamente un 20%. Esto coincidió con los datos de un estudio norteamericano, que también mostró que el 28, 7% de los casos de carcinoma de esófago de células escamosas y el 15,3% de los casos de adenocarcinoma esofágico habían tenido una baja ingesta de frutas y verduras.

Los autores expresan que no se sabe si atribuirlo a las propiedades antioxidantes. También se ha demostrado el efecto sinérgico del tabaquismo y la ingesta excesiva de alcohol.

Virus del papiloma humano (VPH)

Un metaanálisis de estudios de observación realizados en Asia, Europa, América del Norte, África del Sur, Oriente Medio y Australia en 2.638 pacientes reveló que la infección con el VPH aumentó el riesgo de carcinoma de células escamosas del esófago.

Presentación

La ubicación, estadio y subtipo histológico tumoral pueden influir en el modo de presentación. Debido a la distensibilidad de la pared esofágica y a su capacidad para acomodarse el paso del bolo alimenticio, los pacientes con cánceres esofágicos en su primeras etapas (0 a II) pueden no manifestar síntomas notables.

La mitad de los individuos con cáncer de esófago se presentan con la enfermedad en sus etapas tardías (III y IV) ? los síntomas de presentación más comunes en estas etas son la disfagia y la odinofagia.

El reflujo y la dispepsia son síntomas de presentación más comunes en las primeras etapas del adenocarcinoma. En los pacientes con enfermedad localmente avanzada, la disfagia precede a la pérdida de peso severa.

Los pacientes con tumores en el esófago superior avanzados (típicamente el carcinoma de células escamosas) también pueden presentarse con voz ronca (por compresión tumoral del nervio laríngeo recurrente), mientras que aquellos con afectación del nervio frénico pueden presentar con hipo.

La tos paroxística o posprandial puede indicar la presencia de una fístula esófago-bronquial o esófago-traqueal, secundaria a la invasión localmente avanzada del tumor.

En cualquier paciente que se presenta con reflujo, disfagia, dispepsia o regurgitación hay que considerar los principales diagnósticos diferenciales, que figuran en la siguiente tabla.

Diagnósticos diferenciales comunes del cáncer de esófago

Patología

Manifestaciones clínicas diferenciales

Investigaciones diferenciadoras

Esófago de Barrett benigno

 • Reflujo de larga duración

 • Disfagia (rara)

  La gastroscopia y la biopsia diferencian la estenosis de Barrett benigna, la metaplasia intestinal benigna, la displasia y el cáncer invasivo.

Estrechez péptica benigna

  Reflujo crónico

  Disfagia de lenta progresión

  La gastroscopia confirma la estenosis de apariencia benigna.

Acalasia

  Larga historia de regurgitación.

  No hay historia de reflujo

  Puede ser clínicamente indistinguible del cáncer de  esófago

  El trago de sustancia de contraste revela el típico defecto de llenado del "pico de pájaro"

  Para diferenciar la acalasia de la seudoacalasia * (que puede imitar a la acalasia clínica y radiológica), la gastroscopia es vital para evaluar la mucosa y hacer la biopsia

  La gastroscopia de la acalasia temprana a menudo se informa como "normal" debido a su baja sensibilidad para la acalasia

  La manometría esofágica revela una relajación incompleta en el esfínter esofágico mucosa.

*La seudoacalasia se refiere a una dilatación del esófago similar a la acalasia secundaria al estrechamiento esofágico distal por causas distintas a la denervación primaria. Estas causas incluyen malignidad (típicamente cáncer gástrico submucoso) con extensión esofágica

 

Sin embargo, es importante que todos los pacientes que cumplen con los criterios de derivación del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) por sospecha el cáncer esofágico sean remitidos al especialista para la realización de una endoscopia gastrointestinal superior.

 

National Institute for Health and Care Excellence (NICE).Criterios de derivación del paciente ante la sospecha de cáncer esofágico

Criterios de derivación urgente

Para gastroscopia de acceso directo a realizarse dentro de las 2 semanas.

    • Disfagia 

    • Edad ≥55 años con pérdida de peso y cualquiera de los siguientes:

             - Dolor abdominal superior

             - Reflujo

             - Dispepsia

Criterios de derivación no urgente

Para gastroscopia de acceso directo.

     Hematemesis 

     Edad ≥55 años con cualquiera de los siguientes:

- Dispepsia resistente al tratamiento.

- Dolor abdominal superior y anemia.

- Aumento del recuento de plaquetas con náuseas, vómitos, pérdida de peso, reflujo, dispepsia, o dolor abdominal superior

Náuseas o vómitos con pérdida de peso, reflujo, dispepsia o superior, dolor abdominal

                

 
 Diagnóstico

El cáncer de esófago se diagnostica inicialmente mediante la gastroscopia con biopsia del tejido sospechoso. La gastroscopia está indicada para los pacientes sintomáticos con factores de riesgo.

Considerar también derivar a los pacientes sintomáticos que no cumplen con los criterios, con el fin de recibir la opinión del especialista. Los especialistas considerarán la investigaciones para caracterizar endoscópicamente el cáncer de esófago ya diagnosticado.

Investigaciones concertadas por los especialistas para profundizar las características del cáncer de esófago diagnosticado endoscópicamente.

  Tomografía computarizada (TC): se utiliza para la estadificación TNM (invasión tumoral, afectación ganglionar, metástasis)

  Imagen de resonancia magnética: puede confirmar la naturaleza de la lesiones dudosas que no pueden ser completamente caracterizadas en la TC.

 • Tomografía por emisión de positrones con TC (PET-TC): detecta metástasis distantes no evidentes en la estadificación de la TC sola.

 • Ecografía endoscópica: brinda la caracterización loco-regional más precisa de la enfermedad y puede ser utilizada junto con la aspiración con aguja fina, para estadificar los ganglios indeterminados en la vecindad tumoral.

  Diagnóstico laparoscópico: es un complemento de la estadificación para excluir las metástasis peritoneales que pueden no haber sido evidentes en la PET-TC.

 
  Prevención

El consenso global de expertos sugiere que, aunque la reducción de la grasa total, la grasa saturada y el colesterol de la dieta reduce el riesgo de adenocarcinoma esofágico, la evitación del alcohol y del tabaco es probablemente el mejor medio para reducir el riesgo de cáncer esofágico.

Los organismos de salud pública también podrían considerar la profilaxis a través de los programas de vacunación contra el VPH, en regiones con una elevada incidencia de cáncer de células escamosas esofágicas.

 Farmacología

Hay varias hipótesis de que ciertos agentes farmacológicos pueden ayudar a prevenir el desarrollo de cáncer esofágico, como la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos. Coincidentemente, un estudio más recientemente, un estudio de casos y controles publicado en 2015 con 637 participantes sostiene que el uso regular de aspirina o AINE reduce el riesgo de esófago de Barrett1.

Un metaanálisis publicado en 2012 también informa que las estatinas reducen el riesgo de cáncer esofágico mientras que ensayo controlado aleatorizado multicéntrico de 2018 menciona la falta de beneficio de dosis elevadas de esomeprazol sobre la incidencia de adenocarcinoma de esófago.

 Cribado

La guía de la British Society of Gastroenterology informa que el cribado del cáncer esofágico está indicado en pacientes con esófago de Barrett, para detectar las lesiones premalignas y los cánceres precoces.

La guía también establece que no se justifica el cribado en las personas de las población general con síntomas de reflujo, debido a la incidencia relativamente baja de cáncer de esófago en relación con la alta prevalencia de la ERGE en general.

La guía del North America’s National Cancer Institute afirma que la detección endoscópica del reflujo en la población general resultaría en una reducción insignificante de la mortalidad de cáncer de esófago, con una morbilidad indebida conferida por el riesgo relacionado con la endoscopia.

Sin embargo, se está considerando la detección no invasiva del cáncer de esófago en la población general. El ensayo BEST2, multicéntrico, publicado en 2017, evaluó el uso de una cápsula endoscópica gastrointestinal (gastroscopia) con un dispositivo para tomar muestras del esófago (el Cytosponge), obviando potencialmente la necesidad de una evaluación endoscópica en pacientes de bajo riesgo con esófago de Barrett.

Resumen y comentario objetivo: Dra. Marta Papponetti

Cáncer de pulmón

Autor/a: ichard D Neal, professor of primary care medicine, William Hamilton, professor of primary care diagnostics, Trevor K Rogers, consultant respiratory physician Lung cancer BMJ 2014;349:g6560

 Puntos principales

  • Sospechar cáncer de pulmón en todos los pacientes en situación de riesgo (edad, tabaquismo, enfermedad pulmonar obstructiva crónica), con un nuevo síntoma respiratorio o un síntoma no respiratorio atípico, incluso si parecen por lo demás en buen estado de salud.
     
  • Considere la posibilidad de cáncer de pulmón en los no fumadores con síntomas sospechosos, especialmente ante hemoptisis y síntomas múltiples.
     
  • La radiografía de tórax es barata, fácil, ampliamente disponible y relativamente libre de daño, pero puede ser falsamente negativa. Tener un bajo umbral para repetir estudios o derivar a la opinión de especialistas (o considerar a la tomografía computada si está disponible) si hay sospechas de diagnóstico.
     
  • Tratar de diagnosticar a los pacientes lo antes posible para optimizar la probabilidad de curación y el tratamiento contra el cáncer activo.

Viñeta clínica
Un paciente de 65 años, ex fumador, con un una historia de 20 años paquetes por año y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) consulta a su médico general debido a los síntomas torácicos que empeoran durante  las últimas tres semanas, con aumento de la disnea y producción de esputo verde, y un sentimiento de estar "sin color". Síntomas semejantes  anteriores han sido tratados con antibióticos y esteroides con buenos resultados. En el examen su temperatura es normal, su ritmo cardíaco es de 88 latidos / min, la frecuencia respiratoria es de 16 respiraciones / min, y la saturación de oxígeno es del 94% al aire. Tiene manchado los dedos con tabaco, pero no dedos en palillos de tambor ni evidencia de pérdida de peso. Se auscultan estertores crepitantes y sibilancias dispersas en los pulmones. Después del tratamiento con antibióticos y esteroides no se siente mejor, y después otras dos consultas se realiza una radiografía de tórax, donde se informó una lesión sospechosa de cáncer de pulmón.

¿Qué tan común es?

En 2011, había 43 463 nuevos casos de cáncer de pulmón en el Reino Unido, por lo que es el segundo cáncer más común y representa el 13% de toda la nueva canceres.1

La tasa bruta de incidencia es de 77 casos de cáncer por cada 100 000 hombres en el Reino Unido, y el 61 por 100 000 entre las mujeres.

En la mayoría de los casos hay antecedentes de tabaquismo y la incidencia aumenta con la edad.

Los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica tienen cerca de cuatro veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la padecen (riesgo 1% / año).2

El cáncer de pulmón representa el 22% de las muertes por cáncer en el Reino Unido. Un médico general verá alrededor de un nuevo diagnóstico de cáncer de pulmón cada año en promedio.


Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón se refiere a tumores primarios de pulmón y se clasifican histológicamente inicialmente como cáncer de pulmón de células pequeñas o cáncer de pulmón de células no pequeñas, ya que estos dos tipos se comportan de manera muy diferente. Las principales formas de los de células no pequeñas son: escamosos, adenocarcinomas y grandes cánceres neuroendocrinos.

Esta subdivisión se ha vuelto más importante con el advenimiento de la quimioterapia adaptada para la enfermedad avanzada basada en el subtipo de células no pequeñas y en los fármacos biológicos para algunos adenocarcinomas. Estos incluyen inhibidores de la tirosina quinasa en la sensibilización de los tumores con mutaciones en el receptor del factor de crecimiento epidérmico y, aún más recientemente, los inhibidores de la cinasa del linfoma anaplásico.

¿Por qué pasa desapercibido?

El cáncer de pulmón es más difícil de diagnosticar que la mayoría de otros tipos de cáncer por lo que el diagnóstico a menudo se retrasa. Existe evidencia a partir de estudios de cohortes bien realizados recientes acerca de que:

  1. Un tercio de los pacientes consultó a su médico de cabecera sobre un problema de salud causado por el cáncer tres o más veces antes de la derivación (el tercero más alto de los 18 tipos de cáncer reportados).3
     
  2. El intervalo de diagnóstico medio (tiempo desde la primera presentación hasta el diagnóstico) es de 112 días (rango intercuartil 45-251), el segundo más alto de los 15 tipos de cáncer reportados.4
     
  3. El intervalo medio de atención primaria (el tiempo desde la primera presentación a la derivación) es de 14 días (3-40) (sólo el mieloma tiene una espera más alta) y aumenta con un número creciente de consultas pre-derivación al especialista.
     
  4. Treinta y nueve por ciento de los cánceres de pulmón se presentan como una emergencia (un marcador de malos resultados) -sólo cánceres del cerebro y el páncreas son más altos.5
     
  5. El diagnóstico puede pasarse por alto inicialmente debido a la falta de un claro "síntoma específico,6 al "ruido" sintomático que resulta de la EPOC y otras comorbilidades,7 8 a las radiografías de tórax que se informaron como normales o benignas,9 a la presentación con síntomas no respiratorios o atípicos o factores del paciente (como el retraso en la consulta o en la derivación).

¿Por qué es importante?

En general, el cáncer de pulmón tiene un mal pronóstico. Los intervalos de diagnóstico están asociados con un aumento de la mortalidad,10 con menor número de pacientes susceptibles de beneficiarse de los tratamientos curativos.

También puede haber morbilidad y mejor calidad de vida desde el diagnóstico más oportuno, aunque esto no ha sido demostrado. Ciertamente, el diagnóstico tardío crea enormes desafíos para los pacientes y sus familias en llegar a un acuerdo con el diagnóstico, la planificación de sus nuevas circunstancias, y la resolución de sus asuntos personales. No es raro que los pacientes que se presenten por primera vez como una emergencia médica y luego mueran en el hospital.5


¿Cómo se diagnostica?

"En el 10% de los pacientes posteriormente diagnosticados con cáncer de pulmón, la radiografía inicial se informó como normal"

La radiografía de tórax es la investigación principal que lleva al diagnóstico. En aproximadamente el 10% de los pacientes posteriormente diagnosticados con cáncer de pulmón, la radiografía inicial se informó como normal, y las anormalidades indeterminadas se encuentran en un 13%.9

La tomografía computada se utiliza en gran medida en la práctica del especialista, ya sea cuando la radiografía es negativa pero el cáncer es todavía sospechoso o cuando la radiografía muestra alguna anormalidad.

A continuación, se llevan a cabo más pruebas invasivas para proporcionar un diagnóstico histológico. Por lo tanto, la identificación en la atención primaria, donde se presentan inicialmente la mayoría de los pacientes  es un sitio bisagra para la identificación de las características que impulsan a solicitar una radiografía de tórax o que requieren investigación del especialista incluso si la radiografía es normal, como ante síntomas de hemoptisis persistente en un fumador de más edad.11 Por lo tanto, nos concentramos en las características que pueden provocar una solicitud de la radiografía de tórax.

Una revisión sistemática reciente coteja cinco informes de atención primaria de síntomas cáncer de pulmón con valor predictivo positivo (VPP, que expresan el riesgo de cáncer numéricamente)6: tos 0,4% en dos estudios, pérdida de peso: 1.1% y 6.1% en dos estudios , y pérdida del apetito 0,9% y el 4,7% en dos estudios.

La característica clásica del cáncer de pulmón, la hemoptisis, tuvo un VPP de 2.4 a 7.5%. Sin embargo, sólo una minoría de los pacientes de atención primaria con cáncer de pulmón reportaron hemoptisis.11 El valor predictivo positivo aumentó con la edad, el tabaquismo actual, y la presencia de síntomas múltiples o persistentes.11 12 13

Se han creado tres algoritmos para el diagnóstico de cáncer de pulmón: el más simple, una herramienta de evaluación de riesgo, ofrece valor predictivo positivo por pares de síntomas o por síntomas repetidos, estratificados en los fumadores y no fumadores. En un antes y después del estudio, el uso de la herramienta fue acompañado por el aumento de las solicitudes de la radiografía de tórax y del diagnóstico del cáncer de pulmón, incluyendo etapa temprana.14

El Q-cáncer y un segundo algoritmo son ecuaciones multivariables que incorporan datos sobre factores de riesgo, así como los síntomas.12 13 Su rendimiento teórico es bueno, pero no hay informes de rendimiento real que estén disponibles. Las herramientas de evaluación de riesgo y el Q-cáncer se han incorporado en todos los sistemas de software de las clínicas de atención primaria en el Reino Unido y se puede programar para advertir al médico de cabecera una vez que se ha estimado el riesgo de cáncer de pulmón por encima de un umbral acordado.

Los pacientes que se presentan con síntomas recomendadas por el Instituto Nacional para la Salud y Atención de Excelencia (NICE) para la investigación tienen tiempos más cortos para el diagnóstico en comparación con los que no tienen estos síntomas.4 15 Esto refleja posibles diagnósticos alternativos para los pacientes de "bajo riesgo pero no sin riesgo" con síntomas tales como tos, además de las presentaciones atípicas, especialmente con metástasis.


¿Cómo se gestiona?

El tratamiento en el Reino Unido se basa en la guía NICE y depende del tipo histológico, del estadio de la enfermedad, de la condición física, del estado funcional y las preferencias del paciente.16 El diagnóstico histológico se consigue comúnmente mediante la broncoscopía, a veces con el uso de la ecografía endobronquial o imágenes guiadas de biopsia con aguja.

En el cáncer de células no pequeñas, si el tumor aparece localizado en la tomografía computarizada de diagnóstico, la estadificación es necesaria mediante una tomografía computarizada por emisión de positrones para establecer la elegibilidad para el tratamiento curativo. Cuando la enfermedad está localizada y el paciente tiene reserva fisiológica adecuada, la cirugía es el tratamiento de elección.

Si el tumor no es resecable, la radioterapia es una opción radical alternativa. La radioterapia estereotáctica ablativa está cada vez más disponible como una opción curativa en los pacientes con tumores periféricos.

El tratamiento multimodalidad puede aumentar las tasas de curación y debe ser considerado en pacientes más aptos. Cuando el tratamiento radical no es posible en el cáncer de células no pequeñas y el estado funcional es bueno, la quimioterapia puede mejorar la esperanza de vida y el control de los síntomas. Son altamente eficaces los agentes biológicos que están ahora disponibles para la minoría de los adenocarcinomas que llevan mutaciones específicas sensibilizantes.

Para el cáncer de células pequeñas localizado, la quimiorradioterapia se puede dar con intención curativa, y la quimioterapia tiene valor pronóstico y paliativo en los pacientes restantes, siempre que estén lo suficientemente en forma.

La gran mayoría de los pacientes que se presentan con enfermedad avanzada de cualquier tipo histológico se pueden beneficiar de tratamientos paliativos, incluyendo la radioterapia y los cuidados paliativos del especialista. Sin embargo, las tasas de resección están mejorando,17 y hay signos alentadores de que las primeras iniciativas de diagnóstico, tales como el uso de herramientas de evaluación de riesgo, puedan tener beneficios especialmente en la reducción del número de admisiones de emergencia.14